domingo, 14 de agosto de 2011

CONSEJERÍA: UN MINISTERIO ACTUAL

La luz que alumbra el camino 

Lo mejor de la vida es, sin duda, encontrar el camino hacia la solución del problema. 

Cuando cada uno de aquellos y aquellas que se cruzaron en la vida de Jesús -teniendo la oportunidad de ser los bienaventurados de sus tiempos- su camino se les iluminó, sus tinieblas se transformaron en luz, sus pies se enderezaron, y sus ojos pudieron ver pero, su interior fue transformado también. 
 
Lo asombroso de cada milagro no terminaba con la sanidad misma recibida. 
 
Al imaginar lo acontecido me llego a preguntar, ¿qué pensó cada uno de ellos?, ¿qué transformación de mente hubo en los agraciados?, ¿la hubo? Y si la hubo, ¿qué tan profundamente les hizo recapacitar?, ¿cuál fue el nivel de sus razonamientos?, ¿en realidad habría tal profundidad de reflexión? 

Se me ocurre cuestionarme, por ejemplo, qué pensaría aquel paralítico a quien Jesús le dijo: “Hijo, tus pecados te son perdonados” Mr.2.5. No tenemos registro acerca de que aquel hombre hubiese expresado palabra alguna. Pero, ¿qué cavilaría en su interior? Cierto que ahora estaba sano, pues se levantó y anduvo, como el Señor le ordenó. Lo que antes no podía hacer, ahora podía hacerlo: andar. Ahora sus pies estaban sosteniéndolo permitiendo avanzar, alejándose así de esa casa, de aquel grupo de hombres, sin duda sus amigos caminaban a su lado, y Jesús quedaba atrás. ¿Qué surgía en su interior? ¿Qué se decía a sí mismo? 

Pienso yo, que todo lo que se agitaba en su interior era una sola cosa: “He conocido a Jesús, me ha iluminado el camino, me ha dado una nueva vida y salvación”. 

A medida que avanzaba, en realidad veía el camino iluminado, sus tinieblas ya no eran, sus pasos avanzaban en un nuevo camino. Lo mejor que le había pasado al paralitico fue, sin duda, que Jesús, la luz del mundo, le trajo solución a su problema y ahora le alumbraba en el camino, en su nuevo camino. 

Pero, ¿has pensado que hubo alguien –algunos- que le guiaron a encontrar esa luz? En la resolución del problema humano es el consejero aquel que guía hasta encontrar la luz que alumbra en el camino.

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