Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de febrero de 2021

PANDEMIA: EL AMOR Y LA AMISTAD

 

CORONAVIRUS: 

EL AMOR 

EN EL CONFINAMIENTO

Tiempos de pandemia



AUSENCIA DEGOÍSMO

Muchas definiciones surgen cuando se hace esta pregunta: ¿Qué es el amor? Hay quien lo define como un sentimiento o una fuerte emoción, o la demostración de una actitud positiva hacia alguien. Hay quien lo identifica como un valor que nos influye a ser o hacer lo que es bueno, otros solo lo definen desde la perspectiva de una atracción sexual. Lo cierto es que hay solo una forma de entender lo que es el amor: la ausencia de egoísmo.

En efecto, pues es solo de esta manera que podemos realmente expresar el amor, el verdadero amor. Ese que es capaz de inspirarnos en todo lo que hacemos, expresamos y que compartimos como seres humanos, ya sea en nuestras relaciones laborales, o en aquellas que conforman una amistad, así como, las relaciones en pareja, y las relaciones familiares.

EL AMOR EN EL CONFINAMIENTO

Nunca, en la historia próxima que nos antecede, habíamos tenido la oportunidad de confrontarnos con las dificultades implícitas ante una tragedia mundial que pusiera en riesgo nuestra salud, la vida y el trabajo. Aún más, afectando también la manera de relacionarnos con los que nos rodean; aquellos con quienes tenemos que convivir cotidianamente.

A lo largo de esta pandemia hemos tenido que cambiar nuestra forma de vida, fundamentada principalmente en adaptar nuestras actividades familiares y laborales a un modo de confinamiento. Nos hemos dado cuenta que las actividades laborales pudieron adaptarse de manera exitosa, gracias al avance de la tecnología. Los lazos de amistad se hicieron más estrechos y se solidificaron, aún a la distancia. Pero, ¿qué está sucediendo en el ámbito de lo familiar?

Durante meses, hemos tenido que confrontarnos con la realidad de convivir, confinados, de manera cotidiana y, por cierto, vemos que no todos los hogares han podido sobreponerse a una relación familiar estable. Se ha fallado en entender que la perspectiva de lo familiar se fundamenta en una acertada expresión del amor.

Solamente dejando a un lado el egoísmo, es como podemos realmente amar. Sin egoísmo, las relaciones pueden ser constructivas, beneficiosas y firmes. Esto de lograr relaciones que sean firmes, se refiere a establecer el tipo de relaciones que demuestran madurez y responsabilidad en todo lo que involucra la manifestación del amor.

CÓMO EXPRESAR EL AMOR

Hoy, y cada día, en toda oportunidad, expresemos de manera acertada el amor hacia aquellos que están a nuestro alrededor. En una definición suprema del amor los adjetivos surgen tomando como base la ausencia de egoísmo. En un modelo que nos motive a expresarnos de la mejor manera, el cántico del amor nos instruye:

“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue.” San Pablo

¡FELIZ DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD!

 

martes, 1 de septiembre de 2020

PANDEMIA Y CUESTIONAMIENTOS

 

CORONAVIRUS: CUANDO EL SILENCIO HABLA

Tiempos de pandemia

 Amanecer, Timijiraque – Updated 2020 Prices

Cuando el silencio habla

A estas alturas, ¿cómo interpretar la realidad de nuestros días? Sobran opiniones. Quizás es mejor el silencio… Y el silencio habla muy adentro… cuestiona…

¿Habrá algún beneficio por sobre esta pandemia?

¿Qué será del mañana? ¿Tendrá un final esta crisis? ¿Aumentará la pobreza? ¿Se restablecerá la economía? ¿Desaparecerán más empresas? ¿Surgirá más violencia? ¿Qué haremos con todo este problema? ¿Avanzaremos en la adversidad? ¿Se reivindicará la salud social? ¿Volverán los gobiernos con credibilidad? ¿Cuántos héroes en la cuenta final? ¿Estarás tú, estaré yo? ¿Habremos de superar el dolor? ¿La nostalgia habitará en el futuro? ¿Quizás el temor, la prisión, un desierto, o la vida? Y tú… ¿en cuál habitación te hospedarás?

¿Se podrá renovar nuestro interior? ¿Alcanzaremos mayor discernimiento? ¿Abrazaremos la inteligencia para no sucumbir? ¿Desecharemos nuestros actos fallidos? ¿Lograremos nuestras metas? ¿Emprenderemos el desafío? ¿Rescataremos la paz? ¿Compartiremos las oportunas alegrías? ¿Continuará la amistad? ¿O cambiará nuestra manifestación del afecto? ¿Podremos abrazarnos alguno de estos días? ¿Compartiremos la cercanía ausente? ¿Descubriremos nuevas emociones? ¿Dónde quedará la fe? ¿Existirá la esperanza? ¿Por fin aprenderemos el valor del amor?

La nueva realidad

¿Superaremos el dolor? Sin duda. A través de la historia el ser humano lo ha demostrado. No es la primera tragedia que la humanidad ha tenido que enfrentar o padecer y, desde el abatimiento, sacar fuerzas para curar las heridas. La gran diferencia, ahora, es que el dolor se ha globalizado. Hoy, nosotros hemos de renacer a una nueva realidad, que no “nueva normalidad”. ¿Cuál es esa nueva realidad?

La tenemos que identificar en sus dos aspectos. Primero, desde la perspectiva social, pues a este nivel se han afectado sus más firmes columnas capaces de dar el soporte necesario y requerido para su propio avance y desarrollo. Me refiero a una economía por demás inestable, y a la fuerza laboral que la sustente. Tal impacto ha tenido la enfermedad del Covid-19, el daño ha sido directamente proporcional, y es de lamentarse.  También, habremos de identificar esta realidad desde una perspectiva personal, pues es la persona, el individuo en todos los aspectos de la vida, quien estará luchando por adaptarse a una nueva realidad. Hablamos de cambios de comportamiento en ambos aspectos, tanto en lo social como en lo personal.

En resumen, la nueva realidad implica un cambio de hábitos, un cambio en el estilo de vida, la revalorización de las relaciones interpersonales, optar por una nueva asimilación de valores que beneficien nuestro desarrollo como seres humanos (desde la perspectiva biopsicosocial y espiritual). Así como, una nueva visión de la economía, un nuevo enfoque en el cuidado de la salud, una nueva perspectiva en cuanto a la productividad empresarial y todos los aspectos que implica la interacción laboral. Desde el aspecto del bienestar social, habremos de considerar la importancia del contacto con la naturaleza y el contacto con nuestros seres queridos. Por supuesto, una nueva conciencia en el cuidado de la salud, física y emocional, nos será de vital importancia.

Una respuesta antigua

La voz que resuena en el pasado nos descubre una de las realidades de la vida:

“Pues nosotros somos de ayer, y nada sabemos, 

Siendo nuestros días sobe la tierra como sombra.” (Job 8:9)

En cierta manera nos advierte que el ser humano es finito. Comparado con la infinitud de Dios ciertamente quedamos en el ayer, y del ayer infinito nada sabemos. La humanidad queda así, ante el panorama universal, como una sombra. Nada sabemos, y por más preguntas que podamos plantearnos, las respuestas están más allá de un simple ejercicio de réplica. Ante ello, es mejor el silencio acompañado de fe, esperanza y amor, que al fin de cuentas es lo que permanece hoy y siempre:

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor,

estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” (1 Co. 13:13)

Lo único que nos quedaría por hacer, es reconocer que con la fuerza del amor todo se puede. El engranaje del amor en cada aspecto de la vida humana es indispensable, irremplazable e invaluable. De forma inmediata podemos deducir entonces que solo el amor expresado en cada acto, y a través de nuestra limitada humanidad, ha de ser la mejor y pertinente respuesta, por su preeminencia. Tal respuesta, vale más que todas las respuestas que podamos establecer desde nuestra limitada capacidad de reflexión.

 

 

 

miércoles, 4 de mayo de 2011

CONSEJERÍA A PASTORES

La problemática ministerial 

En el área de la consejería no podemos dejar de lado la problemática existente en el ministerio pastoral. 

Al confrontarnos con la realidad del ejercicio de la tarea pastoral podemos constatar la gran nube de problemas que se presentan, muchos de ellas relacionadas directamente con el desempeño del ministro y su ministerio. 

Causas
Entre algunas de las causas de problemas en el ministerio están principalmente el exceso en la carga de trabajo pastoral al no delegar tareas bajo la dirección de colaboradores fieles, la competencia en el desempeño pastoral, una autoestima disminuida o distorsionada, una visión mal enfocada hacia el ministerio o la falta de la misma. Igual influyen los propios problemas personales del pastor que, por ser humano, sufre como cualquier otra persona alguna enfermedad. Por otro lado están los problemas familiares del pastor y su propia problemática conyugal, etc. 

La falla en las relaciones
Algo que podemos notar en cuanto a las relaciones entre pastores, es la falta de una buena comunicación que fomente la amistad sincera y desinteresada entre los mismos. Se descuida mucho este factor de convivencia y lo que sucede es que el pastor se queda sin tener amigos, sin tener a quien acudir con toda la confianza para expresar sus inquietudes, sus dudas, su problemática personal, familiar o conyugal. Puesto que no hay a quien acudir para pedir ayuda, algunos han optado por desertar, dejar el ministerio, o escapar por la puerta falsa. Esto es cierto. 

Una solución
Conviene, pues, hacer algo al respecto. Despojarnos de nuestra suficiencia y con un buen sentido de humildad y compañerismo iniciar un círculo de amigos entre pastores, Donde no solo el motivo sea el de orar juntos, que debe ser parte, pero reunirse ocasionalmente solo por el deseo de dialogar; hablar y que alguien escuche lo que tenemos que decir desde lo profundo de nuestro ser. 

El ministro es un ser, humano, por un lado, pero por otro, revestido de la gracia sin igual por el "... puro afecto de Su voluntad" (Ef. 1:5), y con el deseo permanente de agradarle, de hacer bien la tarea, de no fallar, y a la vez poder ser comprendido y saber comprender.