sábado, 28 de agosto de 2021

CONSEJERÍA ANTE LA DEPRESIÓN

 DEPRESIÓN: UN MAL MODERNO

 


Vivir en estos tiempos produce, a diferentes niveles, desajustes fisiológicos y emocionales que afectan la conducta. La vida está llena de tensión a causa de la preocupación y ansiedad ante las actuales circunstancias. La salud es lo primero que está en mente. Conservar la salud es difícil.

La depresión, anunciada de antemano como la enfermedad del siglo XXI, es la principal causante de la desesperanza. El así llamado “mal moderno”, como se la conoce a la depresión, afecta a una gran mayoría de los seres humanos.

Ausencia de placer (anhedonia)

Podemos decir que la depresión está presente cuando nuestro estado de ánimo se convierte en un factor que no nos permite producir a través del trabajo y/o estudio, cuando no nos permite disfrutar de las actividades como salir, platicar, divertirnos; o cuando no nos permite relacionarnos con los demás ya que preferimos el aislamiento. En resumen, cuando en vez de disfrutar la vida, esta se convierta en algo que no causa placer, o se vuelva una carga o una tortura, la depresión está presente.

La depresión es un tipo de trastorno del estado del ánimo que está ocupando lugares estadísticos importantes, de acuerdo al reporte anual de salud de la Organización Mundial de la Salud 2020 (OMS) y se espera que ocupe un segundo lugar, adelantado únicamente por las cardiopatías isquémicas, pero superando a todas las demás enfermedades como el cáncer y el SIDA principales causas de muerte de las sociedades occidentales.

Datos y cifras

  • La depresión es un trastorno mental frecuente. Se calcula que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo.
  • La depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad.
  • La depresión afecta más a la mujer que al hombre.
  • En el peor de los casos, la depresión puede llevar al suicidio.
  • Hay tratamientos eficaces para la depresión.

(De la Garza, Fidel. Depresión, Angustia y Bipolaridad. Trillas, México. 2005)

La esperanza vence a la desesperanza

Hal Lindsey escribió: El hombre puede sobrevivir alrededor de cuarenta días sin comida, alrededor de tres días sin agua, alrededor de ocho minutos sin aire… pero solo por un segundo sin esperanza.

Como un viento a nuestro favor y que nos impulsa en medio de tanta adversidad, así es la esperanza. Las palabras de San Pablo nos alientan al recordarnos esa verdad… Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”. (1 Co. 13:13)

Podemos notar que la esperanza, tal parece, es inquebrantable cuando está rodeada de fe y amor. En realidad, es el mejor alivio que podemos tener, pues la esperanza puesta en Dios ahuyentará la desesperanza de nuestra vida. La cuestión es, entonces, aprender a retener la esperanza. Abrazarla, mantenerla, avivarla a pesar de las adversidades, con fe y amor.

Consuelo único y eficaz

Todos aquellos que viajan por el túnel de la depresión, han de saber que no están solos para enfrentar la batalla. Dios no abandona nunca. En su respectiva ubicación, el auxilio de las ciencias (medicina, psicología) son complemento para proveer la ayuda necesaria a las personas que pasan por estados depresivos.

Cada persona debería aprender a valorar la vida, pues tiene origen divino. Por lo tanto, el suicidio no debe ser nunca “la solución” a los problemas de la vida por muy difícil que ésta nos parezca. Debemos aceptar que vamos de paso por este mundo “como extranjeros y peregrinos”, según Hebreos 11:13. Por lo tanto, lo que aquí suceda no nos debe afectar a tal grado de optar por el suicidio para la solución del conflicto.

Consideremos y recordemos siempre la promesa de Dios cuando pensemos que ya no podemos levantarnos:

“Echa sobre Jehová tu carga y él te sostendrá;

No dejara para siempre caído al justo.” (Salmos 55:22)


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sábado, 3 de julio de 2021

CONSEJERÍA PARA EL HOMBRE ACTUAL



Inmerso en una sociedad cuyo énfasis de anti-valores lo arrastra sin poder escapar, tal es la situación del hombre actual. 

Hay una cadena de conflictos –internos y externos- que le agobian ante la imposibilidad de cumplir sus responsabilidades básicas que le demanda el mundo inmediato al cual se suscribe: familia, trabajo y sociedad.

Una Utopía

El hombre que pregonó el amor y la paz (“peace and love” como símbolo de toda esa generación) no pudo ver su sueño hecho realidad. En 1971, él imaginaba el mundo a su manera plasmándolo en su canción Imagine, que no deja de ser un bello poema utópico. Así cantaba John Lennon:

- Imagina -

Imagina que no hay cielo,

Es fácil si lo intentas,

Que no hay infierno debajo de nosotros,

Sobre nosotros, solo el firmamento.

Imagina a toda la gente

Disfrutando el ahora…

 

Imagina que no hay países,

No es difícil de hacer,

Nada por qué matar o morir,

Y que no hay religión.

Imagina a toda la gente

Disfrutando la vida en paz…

 

Puedes decir que soy un soñador,

Pero no soy el único,

Espero que un día te nos unas

Y el mundo será como uno.

 

Imagina que no hay posesiones,

Me pregunto si lo puedes imaginar,

Sin necesidad de codicia y hambre

Una fraternidad del hombre.

Imagina a toda la gente

Compartiendo todo el mundo…

 (John Lennon. 1971. Derechos reservados Bag Productions Inc.)

 

Una sociedad en decadencia

Imaginar todo eso puede llenarnos de sensaciones muy agradables; pero no basta solo imaginar. El hombre ha de recorrer un “largo y sinuoso camino” para sobrevivir a la realidad de esta humanidad, en una sociedad donde los valores están cada vez más ausentes, y la falta de amor impide mejorar las relaciones en todos los niveles de nuestro desarrollo.

 

Vivimos en un desequilibrio social...

Situación del hombre actual:

  • matrimonios fracasados 
  • madres y padres solteros 
  • hijos abandonados 
  • adulterio 
  • fornicación aceptada entre adolescentes (tan enfatizada en todos los medios de entretenimiento) 
  • mujeres maltratadas, violentadas, subestimadas
  • machismo (y micromachismo)
  • la crisis ocupacional 
  • empresas fracasadas
  • la desigualdad en todos los aspectos sociales
  • el mercantilismo 
  • enfermedad incurable 
  • la baja autoestima
  • la crisis de identidad 
  • la soledad 
  • los trastornos emocionales (ansiedad, estrés, depresión...)
  • el suicidio (según la OMS, uno cada 40 segundos) 
  • crímenes 
  • adicciones 
  • el extremo de la autocomplacencia (el placer por el placer, según los hedonistas, ahora con su gran difusión en la red)

Y a pesar de todo eso, tener que sobrellevar la vida en medio de una pandemia y todo lo que se derive de ella. Las diversas circunstancias terminan por llevar a la persona a una situación de derrota cuando no sabe, no puede, o no quiere enfrentar el conflicto desde sus inicios. 

Todo esto y más marca la pauta de nuestra sociedad. La humanidad vive en un tiempo y una época que está lleno de muchos temores y fracasos.

Rescatemos los valores:

  • amor
  • respeto
  • generosidad
  • honor
  • responsabilidad
  • humildad
  • trabajo
  • laboriosidad
  • aprender
  • disciplina
  • superación 
  • honestidad
  • libertad
  • espiritualidad
  • cortesía 
  • amistad
  • empatía
  • fidelidad
  • tolerancia
  • obediencia
  • valentía
  • bondad    
  • equidad
  • paciencia
  • puntualidad
  • fortaleza
  • fe
  • autodominio
  • perseverancia
  • mansedumbre
  • altruismo
  • discernimiento
  • sobriedad
  • justicia
  • solidaridad
  • voluntad
  • magnanimidad
  • lealtad
  • compasión
  • verdad
  • comprensión
  • colaboración 


Sabiduría para el día de hoy

¡Qué grato es saber que contamos con un Padre amoroso que se preocupa por nosotros y nos da su protección! Cada día tenemos la oportunidad que nos da Dios, de ser “más que vencedores…” Ro. 8:37, y hasta que no nos atrevamos a confiar en esta promesa nunca podremos comprobar el poder de Dios, ni la veracidad de su Palabra (Sheets, Dutch. 2003)

Eso es lo único que nos ayuda a avanzar en medio de esa marañde vanidades, frustraciones y sinsabores que nos ofrece la vida alejada de Dios.

   

sábado, 12 de junio de 2021

CONSEJERÍA PARA PADRES


El plan original

La vida ha de tener sentido solo, y solamente, cuando hemos disfrutado de la construcción de nuestra personal trascendencia al lado de aquellos que hemos engendrado: nuestros hijos.

En efecto, el verdadero significado de la vida tiene mucho que ver no solo con la construcción del mí mismo, los planes, proyectos, y las metas por alcanzar; pero también, con el importantísimo hecho de poder disfrutar nuestra realización como padres. Si no, ¿qué sentido tiene la vida? Dicha premisa de la vida viene señalada, trazada y ordenada desde nuestros orígenes.

El plan original de Dios incluía el regalo de la paternidad. Aunque no todos los hombres lo han podido comprender desde esa perspectiva:

“Y los bendijo Dios y les dijo: fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla…”        (Gn. 1:28)

Paternidad devaluada

En todo lo que la vida implica –aun con sus logros, esfuerzos, alegría y sufrimiento- lo mejor que le puede pasar al hombre es conocer la experiencia de ser padre.

¿Cómo explicar la alegría, esa gran alegría, cuando por vez primera pudimos sentir sus pequeños dedos sujetando con tal fuerza los nuestros? La experiencia es inolvidable. Desde ese momento se nos hizo patente la responsabilidad de tomar esas delicadas manos y, atesorando la pequeña vida de nuestro hijo(a), pusimos sumo cuidado en ayudarle a afirmar sus tambaleantes pasos.

Hoy, la paternidad significa menos que ayer, se ha devaluado. Se huye de la responsabilidad que conlleva el ser padre. No hay presencia, hay ausencia. No hay valentía, se huye por cobardía. Y se pierde la más preciada y singular experiencia de la vida: la bendición de ser padre.

El rol de padre y madre

Y es que es cierto, se requiere valor para enfrentar el hecho de ser padre. Hay que aprender, investigar y actuar para expresar el amor que nos demanda formar una familia; tarea que complementa la mujer como madre. Por un lado, el padre es la ventana al mundo, el que ilustra a los hijos, y quien con sus palabras y acciones afirma la personalidad del hijo –como varón-, y de la hija –como mujer-. 

Por otro lado, la madre es la demostradora del afecto. La madre es una guía para sus hijos, les ayuda a ser independientes y les transmite el amor y respeto. Es la “aliada natural” de los hijos, y su confidente. 

Ambos, padre y madre  comprometidos en esa gran tarea de construir una familia sana, se involucran con responsabilidad para crear estabilidad y confianza en sus hijos. A la vez, creando las oportunidades para fomentar los valores y una sana autoestima por medio de una comunicación asertiva. (potenciar-rol-padre-madre.com)

Sabiduría

Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien edúquenlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor.                          San Pablo (Ef. 6.4)

 

jueves, 15 de abril de 2021

CONSEJERÍA ACERCA DEL AMOR













La fuerza negativa del amor

He llegado a darme cuenta de que nunca podemos agotar la conversación cuando el tema es el amor. ¿Por qué? Al reflexionar en ello he llegado a la conclusión de que sucede tal cosa porque el tema del amor es lo prioritario  en lo que  tiene que ver con nuestra esencia humana, y en la continua dinámica relacional que generamos en nuestro entorno.

También he aprendido que existe una fuerza negativa la cual no permite el desarrollo del amor. Esto tiene que ver con nuestra propia naturaleza egoísta –entiéndase la búsqueda del propio bienestar personal y a toda costa- que identifica nuestra limitada existencia. Tal fuerza negativa es la satisfacción. Me recuerda el himno de la juventud rebelde, y todos hemos sido jóvenes a esta altura del camino, esa canción cuyo título define al ser que va como náufrago por la vida: ‘No puedo obtener ninguna satisfacción’ (I Can’t Get No Satisfaction. Rolling Stones, 1965). 

Eso, precisamente eso, la búsqueda de la satisfacción obstaculiza el desarrollo del amor. Porque cuando anteponemos nuestra propia satisfacción (adulada, embutida y comercializada en todas las pantallas del mundo), al verdadero significado del amor, perdemos lo mejor… de hecho perdemos todo. Vagamos sin destino y no llegamos a conocer el verdadero amor: servir a los demás, dar en lugar de obtener. 

El ciclo vicioso

Es común confundir el significado de estar satisfecho con estar realizado. Muchos lo entienden de esa manera, y de nuevo el egocentrismo salta a la vista. Somos atrapados en la búsqueda de una satisfacción inmediata, para lograr nuestro propio deleite. Pero si pensamos con sabiduría nos hemos de dar cuenta de que es una carrera que nunca tiene final, no hay una meta en sí; pues la satisfacción no es permanente y pronto estamos en la búsqueda de una nueva satisfacción. 

El egoísmo natural nos hace olvidar que existe también la contraparte de la satisfacción… la insatisfacción. Desde la perspectiva del amor, yo lo defino como el ciclo vicioso que obstaculiza, precisamente, su propio desarrollo. Entiéndase bajo este concepto.

La fuerza positiva del amor

Somos el reflejo del amor que nos inspira. Si el amor corresponde al más alto nivel, su equivalente es el sacrificio. Los antiguos nos enseñaron que las cosas adquieren más valor cuando se logran a base de sacrificio y esfuerzo. De ahí que valoramos el sacrificio supremo demostrado por aquel que fue herido y abatido; ejemplo invaluable lo encontramos en Jesucristo (Is. 53:4). Su meta no fue buscar la satisfacción, su meta fue… servir, y así, al servir, se sintió satisfecho. Siempre buscó, y siempre encontró a quien pudiera servir. Su enseñanza ejemplar todavía perdura. 

La correlación se puede plantear de manera muy simple: sacrificio es igual a amor, amor es igual a servicio. Por lo tanto, la fuerza positiva que permite el desarrollo del amor es el servicio. Servir a quien está a nuestro lado, servir… servir… servir… Servir define entonces nuestra vida.

Dejemos de anotar las cosas que tenemos que hacer para obtener satisfacción, y en su lugar hagamos una lista de las cosas que nos motiven a servir… solo entonces aprenderemos lo que es el verdadero amor. Hoy es tiempo de amar (Ec. 3:8). El sentido de la vida y la sabiduría van de la mano, la elección está en nosotros.



domingo, 21 de marzo de 2021

CONSEJERÍA ANTE LAS DIFICULTADES DE LA VIDA

 CANSADOS PERO ALEGRES








Cuando estamos inmersos en dificultades, la vida continúa, y su ciclo no se detiene. Lo cierto es que cuando estamos en problemas, quisiéramos volar y traspasar los días, apresurar el tiempo para dejar atrás la ocasión que nos aflige. Pero, el día sigue teniendo veinticuatro horas que tenemos que pasar, no se pueden esfumar como un relámpago. Ante el panorama desalentador de nuestros días, y a pesar de todo tenemos que continuar; ese es el desafío.

Persistentes en la carrera

No nos debe parecer algo sobresaliente, el seguir adelante. Sobre todo si reconocemos que por generaciones eso ha sido el devenir de la humanidad. Lo que si tenemos que pensar, y pensar bien, es en cobrar fuerzas, levantarnos y avanzar. Estoy seguro que, al igual que a mí, en tu personal historia familiar, aquellos que te antecedieron pasaron por situaciones adversas. Algunas de ellas tuvieron solución, pero otras, quizás, requirieron más esfuerzo para lograr vencerlas. Nosotros también hemos pasado por adversidades, y entre pérdidas y ganancias la vida nos ha enseñado que todo tiene su tiempo (Eclesiastés 3). Hoy, esas experiencias, se han convertido en lecciones que nos alientan a seguir persistentes en la carrera de la vida.

El cansancio

Ruth Haley Barton define el “cansancio peligroso” cuando los seres humanos manifestamos: irritabilidad/hipersensibilidad, desasosiego, trabajo compulsivo, insensibilidad emocional, comportamiento escapista, o descuido en nuestras tareas. Desde esa perspectiva, el cansancio nos limita para cumplir nuestras responsabilidades, descuidamos las cosas más importantes y nos sentimos abrumados, sin poder avanzar. El cansancio puede producir en nosotros un profundo desaliento, cuando nuestro entorno nos hace sentirnos impotentes para enfrentar las incertidumbres o injusticias de la vida.

Hoy, nuestro pensamiento debe estar centrado en avanzar, a pesar del cansancio físico, mental o espiritual. Avanzar día a día, aun si estamos agobiados y sentimos que el problema sobrepasa nuestro esfuerzo. Aprovechemos las veinticuatro horas del día para hacer aquello que beneficie a los seres que amamos. Hagamos la tarea, realicemos nuestro trabajo con alegría aunque nos cansemos, que luego vendrá la recompensa. Tracemos planes, evaluemos, actuemos, vivamos, compartamos, aprendamos a vivir una nueva vida. ¿Por qué no? Hay que vencer el cansancio y el miedo para poder seguir adelante.

El profeta de la esperanza, nos alienta: “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, y te ayudare; te sostendré con mi diestra victoriosa” (Isaías. 41:10).

domingo, 14 de febrero de 2021

PANDEMIA: EL AMOR Y LA AMISTAD

 

CORONAVIRUS: 

EL AMOR 

EN EL CONFINAMIENTO

Tiempos de pandemia



AUSENCIA DEGOÍSMO

Muchas definiciones surgen cuando se hace esta pregunta: ¿Qué es el amor? Hay quien lo define como un sentimiento o una fuerte emoción, o la demostración de una actitud positiva hacia alguien. Hay quien lo identifica como un valor que nos influye a ser o hacer lo que es bueno, otros solo lo definen desde la perspectiva de una atracción sexual. Lo cierto es que hay solo una forma de entender lo que es el amor: la ausencia de egoísmo.

En efecto, pues es solo de esta manera que podemos realmente expresar el amor, el verdadero amor. Ese que es capaz de inspirarnos en todo lo que hacemos, expresamos y que compartimos como seres humanos, ya sea en nuestras relaciones laborales, o en aquellas que conforman una amistad, así como, las relaciones en pareja, y las relaciones familiares.

EL AMOR EN EL CONFINAMIENTO

Nunca, en la historia próxima que nos antecede, habíamos tenido la oportunidad de confrontarnos con las dificultades implícitas ante una tragedia mundial que pusiera en riesgo nuestra salud, la vida y el trabajo. Aún más, afectando también la manera de relacionarnos con los que nos rodean; aquellos con quienes tenemos que convivir cotidianamente.

A lo largo de esta pandemia hemos tenido que cambiar nuestra forma de vida, fundamentada principalmente en adaptar nuestras actividades familiares y laborales a un modo de confinamiento. Nos hemos dado cuenta que las actividades laborales pudieron adaptarse de manera exitosa, gracias al avance de la tecnología. Los lazos de amistad se hicieron más estrechos y se solidificaron, aún a la distancia. Pero, ¿qué está sucediendo en el ámbito de lo familiar?

Durante meses, hemos tenido que confrontarnos con la realidad de convivir, confinados, de manera cotidiana y, por cierto, vemos que no todos los hogares han podido sobreponerse a una relación familiar estable. Se ha fallado en entender que la perspectiva de lo familiar se fundamenta en una acertada expresión del amor.

Solamente dejando a un lado el egoísmo, es como podemos realmente amar. Sin egoísmo, las relaciones pueden ser constructivas, beneficiosas y firmes. Esto de lograr relaciones que sean firmes, se refiere a establecer el tipo de relaciones que demuestran madurez y responsabilidad en todo lo que involucra la manifestación del amor.

CÓMO EXPRESAR EL AMOR

Hoy, y cada día, en toda oportunidad, expresemos de manera acertada el amor hacia aquellos que están a nuestro alrededor. En una definición suprema del amor los adjetivos surgen tomando como base la ausencia de egoísmo. En un modelo que nos motive a expresarnos de la mejor manera, el cántico del amor nos instruye:

“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue.” San Pablo

¡FELIZ DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD!

 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

PANDEMIA Y LA NAVIDAD

 CORONAVIRUS: DISFRUTAR DE LA VIDA

Tiempos de pandemia


UN NUEVO DIA

Al darnos cuenta de que la vida es tan corta, no nos queda más que valorar el tiempo y la familia que tenemos. Disfrutar de ambas cosas es lo más acertado que podemos hacer. Esto es, reconocer el valor de un nuevo día y aprovechar la oportunidad de vivir, y disfrutarlo con aquellos que amamos.

Las fiestas decembrinas se pintan hoy desde otro escenario. Extrañaremos a los que están ausentes, pero ellos siguen vivos en nuestros corazones. Honremos su memoria desde el fondo de nuestro corazón. Hoy el mundo es otro, sin duda, ya no somos los mismos, pero no permitamos que el panorama gris nuble la esperanza del mañana. A pesar de los tiempos que nos toca vivir, podemos, por sobre toda adversidad, elegir disfrutar de la vida. 

Así es, cuando tenemos claro lo anterior, nos queda solamente disfrutar de la vida. Pero, sin olvidar ser agradecidos con Dios, ya que él es quien nos ha permitido existir y, además, porque “… nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos (1 Ti. 5:17). Desde esa perspectiva podemos analizar y evaluar qué tenemos para disfrutar.

DISFRUTAR DE LA VIDA

Después de la vida, lo más valioso es el amor; tenemos amor. Amor de Dios y amor de quienes nos rodean, familia y amigos; de quienes disfrutamos su compañía. Tenemos techo, vestido, sustento. Tenemos un cuerpo que cuidar de manera saludable. Tenemos el hoy, para hacer lo mejor que podamos. Tenemos fe y esperanza, valores eternos que hoy muchos han perdido. Aceptémoslo, nos sobran motivos por los cuales hemos de animarnos a disfrutar de la vida.

Disfruta con los que te acompañan, o bien, aprende a disfrutar tu soledad. Sé creativo y aprovecha bien tu tiempo, disfruta cada momento. Disfruta cada nueva mañana. Disfruta el quehacer cotidiano. Disfruta tu trabajo o involúcrate en actividades que te satisfagan y a la vez beneficien al prójimo, sin duda lo disfrutarás.

Da un abrazo, un beso, una caricia. Habla palabras de afirmación, de aprecio, de solidaridad a quienes están cerca de ti. Sé agradecido, y disfrútalo. Transmite el cariño, el amor, y el perdón; aprende a decir “te amo” y disfruta amar. Permíteme repetirlo: Transmite el cariño, el amor, y el perdón; aprende a decir “te amo” y disfruta amar.

Alégrate con la música que rejuvenece tu espíritu, disfrútala. Si puedes bailar, disfrútalo. Si antes tocabas algún instrumento, hazlo de nuevo y disfrútalo. Canta… canta… canta… disfruta tu canción. Pero, sobre todas las cosas, disfruta a Dios; él siempre está cercano. Basta solo una oración para sentir su compañía, disfrútala. Disfruta también sus alabanzas, sus promesas eternas. Disfruta su verdad, su cuidado y protección. Y alegremente dale gracias. Cada momento y en toda ocasión sé agradecido y disfruta la vida con los que te acompañan.

 

¡FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO NUEVO REPLETO DE ESPERANZA Y AMOR!

¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! (Lc.2:14)