jueves, 15 de abril de 2021

CONSEJERÍA ACERCA DEL AMOR













La fuerza negativa del amor

He llegado a darme cuenta de que nunca podemos agotar la conversación cuando el tema es el amor. ¿Por qué? Al reflexionar en ello he llegado a la conclusión de que sucede tal cosa porque el tema del amor es lo prioritario  en lo que  tiene que ver con nuestra esencia humana, y en la continua dinámica relacional que generamos en nuestro entorno.

También he aprendido que existe una fuerza negativa la cual no permite el desarrollo del amor. Esto tiene que ver con nuestra propia naturaleza egoísta –entiéndase la búsqueda del propio bienestar personal y a toda costa- que identifica nuestra limitada existencia. Tal fuerza negativa es la satisfacción. Me recuerda el himno de la juventud rebelde, y todos hemos sido jóvenes a esta altura del camino, esa canción cuyo título define al ser que va como náufrago por la vida: ‘No puedo obtener ninguna satisfacción’ (I Can’t Get No Satisfaction. Rolling Stones, 1965). 

Eso, precisamente eso, la búsqueda de la satisfacción obstaculiza el desarrollo del amor. Porque cuando anteponemos nuestra propia satisfacción (adulada, embutida y comercializada en todas las pantallas del mundo), al verdadero significado del amor, perdemos lo mejor… de hecho perdemos todo. Vagamos sin destino y no llegamos a conocer el verdadero amor: servir a los demás, dar en lugar de obtener. 

El ciclo vicioso

Es común confundir el significado de estar satisfecho con estar realizado. Muchos lo entienden de esa manera, y de nuevo el egocentrismo salta a la vista. Somos atrapados en la búsqueda de una satisfacción inmediata, para lograr nuestro propio deleite. Pero si pensamos con sabiduría nos hemos de dar cuenta de que es una carrera que nunca tiene final, no hay una meta en sí; pues la satisfacción no es permanente y pronto estamos en la búsqueda de una nueva satisfacción. 

El egoísmo natural nos hace olvidar que existe también la contraparte de la satisfacción… la insatisfacción. Desde la perspectiva del amor, yo lo defino como el ciclo vicioso que obstaculiza, precisamente, su propio desarrollo. Entiéndase bajo este concepto.

La fuerza positiva del amor

Somos el reflejo del amor que nos inspira. Si el amor corresponde al más alto nivel, su equivalente es el sacrificio. Los antiguos nos enseñaron que las cosas adquieren más valor cuando se logran a base de sacrificio y esfuerzo. De ahí que valoramos el sacrificio supremo demostrado por aquel que fue herido y abatido; ejemplo invaluable lo encontramos en Jesucristo (Is. 53:4). Su meta no fue buscar la satisfacción, su meta fue… servir, y así, al servir, se sintió satisfecho. Siempre buscó, y siempre encontró a quien pudiera servir. Su enseñanza ejemplar todavía perdura. 

La correlación se puede plantear de manera muy simple: sacrificio es igual a amor, amor es igual a servicio. Por lo tanto, la fuerza positiva que permite el desarrollo del amor es el servicio. Servir a quien está a nuestro lado, servir… servir… servir… Servir define entonces nuestra vida.

Dejemos de anotar las cosas que tenemos que hacer para obtener satisfacción, y en su lugar hagamos una lista de las cosas que nos motiven a servir… solo entonces aprenderemos lo que es el verdadero amor. Hoy es tiempo de amar (Ec. 3:8). El sentido de la vida y la sabiduría van de la mano, la elección está en nosotros.



domingo, 21 de marzo de 2021

CONSEJERÍA ANTE LAS DIFICULTADES DE LA VIDA

 CANSADOS PERO ALEGRES








Cuando estamos inmersos en dificultades, la vida continúa, y su ciclo no se detiene. Lo cierto es que cuando estamos en problemas, quisiéramos volar y traspasar los días, apresurar el tiempo para dejar atrás la ocasión que nos aflige. Pero, el día sigue teniendo veinticuatro horas que tenemos que pasar, no se pueden esfumar como un relámpago. Ante el panorama desalentador de nuestros días, y a pesar de todo tenemos que continuar; ese es el desafío.

Persistentes en la carrera

No nos debe parecer algo sobresaliente, el seguir adelante. Sobre todo si reconocemos que por generaciones eso ha sido el devenir de la humanidad. Lo que si tenemos que pensar, y pensar bien, es en cobrar fuerzas, levantarnos y avanzar. Estoy seguro que, al igual que a mí, en tu personal historia familiar, aquellos que te antecedieron pasaron por situaciones adversas. Algunas de ellas tuvieron solución, pero otras, quizás, requirieron más esfuerzo para lograr vencerlas. Nosotros también hemos pasado por adversidades, y entre pérdidas y ganancias la vida nos ha enseñado que todo tiene su tiempo (Eclesiastés 3). Hoy, esas experiencias, se han convertido en lecciones que nos alientan a seguir persistentes en la carrera de la vida.

El cansancio

Ruth Haley Barton define el “cansancio peligroso” cuando los seres humanos manifestamos: irritabilidad/hipersensibilidad, desasosiego, trabajo compulsivo, insensibilidad emocional, comportamiento escapista, o descuido en nuestras tareas. Desde esa perspectiva, el cansancio nos limita para cumplir nuestras responsabilidades, descuidamos las cosas más importantes y nos sentimos abrumados, sin poder avanzar. El cansancio puede producir en nosotros un profundo desaliento, cuando nuestro entorno nos hace sentirnos impotentes para enfrentar las incertidumbres o injusticias de la vida.

Hoy, nuestro pensamiento debe estar centrado en avanzar, a pesar del cansancio físico, mental o espiritual. Avanzar día a día, aun si estamos agobiados y sentimos que el problema sobrepasa nuestro esfuerzo. Aprovechemos las veinticuatro horas del día para hacer aquello que beneficie a los seres que amamos. Hagamos la tarea, realicemos nuestro trabajo con alegría aunque nos cansemos, que luego vendrá la recompensa. Tracemos planes, evaluemos, actuemos, vivamos, compartamos, aprendamos a vivir una nueva vida. ¿Por qué no? Hay que vencer el cansancio y el miedo para poder seguir adelante.

El profeta de la esperanza, nos alienta: “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, y te ayudare; te sostendré con mi diestra victoriosa” (Isaías. 41:10).

domingo, 14 de febrero de 2021

PANDEMIA: EL AMOR Y LA AMISTAD

 

CORONAVIRUS: 

EL AMOR 

EN EL CONFINAMIENTO

Tiempos de pandemia



AUSENCIA DEGOÍSMO

Muchas definiciones surgen cuando se hace esta pregunta: ¿Qué es el amor? Hay quien lo define como un sentimiento o una fuerte emoción, o la demostración de una actitud positiva hacia alguien. Hay quien lo identifica como un valor que nos influye a ser o hacer lo que es bueno, otros solo lo definen desde la perspectiva de una atracción sexual. Lo cierto es que hay solo una forma de entender lo que es el amor: la ausencia de egoísmo.

En efecto, pues es solo de esta manera que podemos realmente expresar el amor, el verdadero amor. Ese que es capaz de inspirarnos en todo lo que hacemos, expresamos y que compartimos como seres humanos, ya sea en nuestras relaciones laborales, o en aquellas que conforman una amistad, así como, las relaciones en pareja, y las relaciones familiares.

EL AMOR EN EL CONFINAMIENTO

Nunca, en la historia próxima que nos antecede, habíamos tenido la oportunidad de confrontarnos con las dificultades implícitas ante una tragedia mundial que pusiera en riesgo nuestra salud, la vida y el trabajo. Aún más, afectando también la manera de relacionarnos con los que nos rodean; aquellos con quienes tenemos que convivir cotidianamente.

A lo largo de esta pandemia hemos tenido que cambiar nuestra forma de vida, fundamentada principalmente en adaptar nuestras actividades familiares y laborales a un modo de confinamiento. Nos hemos dado cuenta que las actividades laborales pudieron adaptarse de manera exitosa, gracias al avance de la tecnología. Los lazos de amistad se hicieron más estrechos y se solidificaron, aún a la distancia. Pero, ¿qué está sucediendo en el ámbito de lo familiar?

Durante meses, hemos tenido que confrontarnos con la realidad de convivir, confinados, de manera cotidiana y, por cierto, vemos que no todos los hogares han podido sobreponerse a una relación familiar estable. Se ha fallado en entender que la perspectiva de lo familiar se fundamenta en una acertada expresión del amor.

Solamente dejando a un lado el egoísmo, es como podemos realmente amar. Sin egoísmo, las relaciones pueden ser constructivas, beneficiosas y firmes. Esto de lograr relaciones que sean firmes, se refiere a establecer el tipo de relaciones que demuestran madurez y responsabilidad en todo lo que involucra la manifestación del amor.

CÓMO EXPRESAR EL AMOR

Hoy, y cada día, en toda oportunidad, expresemos de manera acertada el amor hacia aquellos que están a nuestro alrededor. En una definición suprema del amor los adjetivos surgen tomando como base la ausencia de egoísmo. En un modelo que nos motive a expresarnos de la mejor manera, el cántico del amor nos instruye:

“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue.” San Pablo

¡FELIZ DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD!

 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

PANDEMIA Y LA NAVIDAD

 CORONAVIRUS: DISFRUTAR DE LA VIDA

Tiempos de pandemia


UN NUEVO DIA

Al darnos cuenta de que la vida es tan corta, no nos queda más que valorar el tiempo y la familia que tenemos. Disfrutar de ambas cosas es lo más acertado que podemos hacer. Esto es, reconocer el valor de un nuevo día y aprovechar la oportunidad de vivir, y disfrutarlo con aquellos que amamos.

Las fiestas decembrinas se pintan hoy desde otro escenario. Extrañaremos a los que están ausentes, pero ellos siguen vivos en nuestros corazones. Honremos su memoria desde el fondo de nuestro corazón. Hoy el mundo es otro, sin duda, ya no somos los mismos, pero no permitamos que el panorama gris nuble la esperanza del mañana. A pesar de los tiempos que nos toca vivir, podemos, por sobre toda adversidad, elegir disfrutar de la vida. 

Así es, cuando tenemos claro lo anterior, nos queda solamente disfrutar de la vida. Pero, sin olvidar ser agradecidos con Dios, ya que él es quien nos ha permitido existir y, además, porque “… nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos (1 Ti. 5:17). Desde esa perspectiva podemos analizar y evaluar qué tenemos para disfrutar.

DISFRUTAR DE LA VIDA

Después de la vida, lo más valioso es el amor; tenemos amor. Amor de Dios y amor de quienes nos rodean, familia y amigos; de quienes disfrutamos su compañía. Tenemos techo, vestido, sustento. Tenemos un cuerpo que cuidar de manera saludable. Tenemos el hoy, para hacer lo mejor que podamos. Tenemos fe y esperanza, valores eternos que hoy muchos han perdido. Aceptémoslo, nos sobran motivos por los cuales hemos de animarnos a disfrutar de la vida.

Disfruta con los que te acompañan, o bien, aprende a disfrutar tu soledad. Sé creativo y aprovecha bien tu tiempo, disfruta cada momento. Disfruta cada nueva mañana. Disfruta el quehacer cotidiano. Disfruta tu trabajo o involúcrate en actividades que te satisfagan y a la vez beneficien al prójimo, sin duda lo disfrutarás.

Da un abrazo, un beso, una caricia. Habla palabras de afirmación, de aprecio, de solidaridad a quienes están cerca de ti. Sé agradecido, y disfrútalo. Transmite el cariño, el amor, y el perdón; aprende a decir “te amo” y disfruta amar. Permíteme repetirlo: Transmite el cariño, el amor, y el perdón; aprende a decir “te amo” y disfruta amar.

Alégrate con la música que rejuvenece tu espíritu, disfrútala. Si puedes bailar, disfrútalo. Si antes tocabas algún instrumento, hazlo de nuevo y disfrútalo. Canta… canta… canta… disfruta tu canción. Pero, sobre todas las cosas, disfruta a Dios; él siempre está cercano. Basta solo una oración para sentir su compañía, disfrútala. Disfruta también sus alabanzas, sus promesas eternas. Disfruta su verdad, su cuidado y protección. Y alegremente dale gracias. Cada momento y en toda ocasión sé agradecido y disfruta la vida con los que te acompañan.

 

¡FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO NUEVO REPLETO DE ESPERANZA Y AMOR!

¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! (Lc.2:14)

domingo, 1 de noviembre de 2020

PANDEMIA Y LAS NORMAS SANITARIAS

CORONAVIRUS: MENTE SANA 

EN CUERPO SANO

Tiempos de pandemia









Por qué nos cubrimos la boca

En un análisis del lenguaje verbal, el hecho de cubrirnos la boca es un gesto defensivo, y en el caso del oyente significa que su opinión difiere de la del hablante. Aunque si queremos profundizar en los diversos significados dependiendo de la manera en que nos tapamos la boca tendríamos que investigarlo desde el punto de vista de la Sinergología, la disciplina de decodificación y análisis del lenguaje no verbal de manera profesional. La interpretación puede ser muy diversa, como sentir vergüenza o timidez. Puede ser que nos sentimos atacados, incómodos o presionados para hablar. O en el caso de un líder lo que proyecta este gesto es inseguridad, etc. (https://blogs.20minutos.es/comunicacion-no-verbal-lo-que-no-nos-cuentan/tag/que-significa-el-gesto-de-taparse-la-boca/   Psicóloga Alicia Martos)

Cubrirse la boca hoy

Quizás para algunos no sea algo tan interesante el hecho de conocer acerca del significado de taparse la boca, pero hoy, es un asunto de vida o muerte. Durante el tiempo que lleva la pandemia por Covid-19 el énfasis sobre este hábito continua vigente. Está por demás decir acerca de la importancia de esta práctica para disminuir y evitar la transmisión y propagación del virus, ya que es la acción más efectiva para protegerse y proteger a los demás. Pero, ¿ya lo hemos asimilado?, ¿ya hemos aprendido realmente lo valioso de esta sencilla práctica? La mayoría lo están haciendo, pero vemos que algunos no usan correctamente el tapabocas.

El riesgo de contagio permanece y en países donde había disminuido vuelven a surgir nuevos casos. La población descuida el seguimiento de hábitos sanitarios para prevenir el contagio. A la vez, se realizan reuniones sin respetar la distancia social. Debido a la caída en la economía, los negocios en ocasiones descuidan también las medidas de prevención.

Cómo usar una máscara facial o tapabocas

·        Lávese las manos antes de ponérselo(a)

·        Asegúrese de que su boca y nariz estén cubiertas.

·        Encaje las tiras alrededor de las orejas o átelas bien.

·        No toque ni tire del tapabocas/de la mascarilla cuando esté en público.

·        Manténgalo(a) puesto(a) hasta que llegue a casa.

·        Quíteselo(a) sin tocarse los ojos, la nariz o la boca, y lávese las manos inmediatamente.

Prácticas sanitarias

Desde la antigüedad los seres humanos han sido confrontados con la observancia de practicar ciertos hábitos sanitarios como medidas preventivas para evitar diversas enfermedades. Las leyes sobre higiene y salud para el pueblo de Israel nos confirman la importancia de ello. Por ejemplo, consideremos la importancia de la purificación de un leproso:

“Esta será la ley del leproso en los días de su purificación. Será llevado al sacerdote, y el sacerdote saldrá fuera del campamento. El sacerdote lo examinará, y si la infección ha sido sanada en el leproso,” (Levítico 14:2,3 La Biblia de las Américas). Aquí podemos notar la importancia de atender la salud del enfermo.

Encontramos que las normas sanitarias para la prevención de la salud eran estrictas: “Designarás un lugar fuera del campamento donde puedas ir a hacer tus necesidades. Como parte de tu equipo tendrás una estaca, con la que cavarás un hueco y, luego de hacer tus necesidades, cubrirás tu excremento.” (Ver Deuteronomio 23:9-14 NVI)

Podemos decir con certeza que el modelo para las actuales normas sanitarias a nivel mundial, las reglas de higiene, la prevención de la salud, la atención cuidadosa del enfermo, etc., todo ello se origina de estas antiguas recomendaciones.

Mente sana en cuerpo sano

“Mente sana en cuerpo sano” es una cita de la Sátira X escrita por el italiano Décimo Junio Juvenal en el siglo I a.C. La frase original en latín es ‘Orandum est ut sit mens sāna in corpore sānō’ que se traduce como ‘oremos por una mente sana en un cuerpo sano’(significados.com)

 

Sumado a las normas sanitarias que hemos de seguir para lograr avanzar en esta nueva realidad, consideremos también el hábito de orar. La ciencia médica ha tenido que reconocer los beneficios de la oración como parte integral en la recuperación de la salud del enfermo. No nos queda más que llevarlo a la práctica.





martes, 1 de septiembre de 2020

PANDEMIA Y CUESTIONAMIENTOS

 

CORONAVIRUS: CUANDO EL SILENCIO HABLA

Tiempos de pandemia

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Cuando el silencio habla

A estas alturas, ¿cómo interpretar la realidad de nuestros días? Sobran opiniones. Quizás es mejor el silencio… Y el silencio habla muy adentro… cuestiona…

¿Habrá algún beneficio por sobre esta pandemia?

¿Qué será del mañana? ¿Tendrá un final esta crisis? ¿Aumentará la pobreza? ¿Se restablecerá la economía? ¿Desaparecerán más empresas? ¿Surgirá más violencia? ¿Qué haremos con todo este problema? ¿Avanzaremos en la adversidad? ¿Se reivindicará la salud social? ¿Volverán los gobiernos con credibilidad? ¿Cuántos héroes en la cuenta final? ¿Estarás tú, estaré yo? ¿Habremos de superar el dolor? ¿La nostalgia habitará en el futuro? ¿Quizás el temor, la prisión, un desierto, o la vida? Y tú… ¿en cuál habitación te hospedarás?

¿Se podrá renovar nuestro interior? ¿Alcanzaremos mayor discernimiento? ¿Abrazaremos la inteligencia para no sucumbir? ¿Desecharemos nuestros actos fallidos? ¿Lograremos nuestras metas? ¿Emprenderemos el desafío? ¿Rescataremos la paz? ¿Compartiremos las oportunas alegrías? ¿Continuará la amistad? ¿O cambiará nuestra manifestación del afecto? ¿Podremos abrazarnos alguno de estos días? ¿Compartiremos la cercanía ausente? ¿Descubriremos nuevas emociones? ¿Dónde quedará la fe? ¿Existirá la esperanza? ¿Por fin aprenderemos el valor del amor?

La nueva realidad

¿Superaremos el dolor? Sin duda. A través de la historia el ser humano lo ha demostrado. No es la primera tragedia que la humanidad ha tenido que enfrentar o padecer y, desde el abatimiento, sacar fuerzas para curar las heridas. La gran diferencia, ahora, es que el dolor se ha globalizado. Hoy, nosotros hemos de renacer a una nueva realidad, que no “nueva normalidad”. ¿Cuál es esa nueva realidad?

La tenemos que identificar en sus dos aspectos. Primero, desde la perspectiva social, pues a este nivel se han afectado sus más firmes columnas capaces de dar el soporte necesario y requerido para su propio avance y desarrollo. Me refiero a una economía por demás inestable, y a la fuerza laboral que la sustente. Tal impacto ha tenido la enfermedad del Covid-19, el daño ha sido directamente proporcional, y es de lamentarse.  También, habremos de identificar esta realidad desde una perspectiva personal, pues es la persona, el individuo en todos los aspectos de la vida, quien estará luchando por adaptarse a una nueva realidad. Hablamos de cambios de comportamiento en ambos aspectos, tanto en lo social como en lo personal.

En resumen, la nueva realidad implica un cambio de hábitos, un cambio en el estilo de vida, la revalorización de las relaciones interpersonales, optar por una nueva asimilación de valores que beneficien nuestro desarrollo como seres humanos (desde la perspectiva biopsicosocial y espiritual). Así como, una nueva visión de la economía, un nuevo enfoque en el cuidado de la salud, una nueva perspectiva en cuanto a la productividad empresarial y todos los aspectos que implica la interacción laboral. Desde el aspecto del bienestar social, habremos de considerar la importancia del contacto con la naturaleza y el contacto con nuestros seres queridos. Por supuesto, una nueva conciencia en el cuidado de la salud, física y emocional, nos será de vital importancia.

Una respuesta antigua

La voz que resuena en el pasado nos descubre una de las realidades de la vida:

“Pues nosotros somos de ayer, y nada sabemos, 

Siendo nuestros días sobe la tierra como sombra.” (Job 8:9)

En cierta manera nos advierte que el ser humano es finito. Comparado con la infinitud de Dios ciertamente quedamos en el ayer, y del ayer infinito nada sabemos. La humanidad queda así, ante el panorama universal, como una sombra. Nada sabemos, y por más preguntas que podamos plantearnos, las respuestas están más allá de un simple ejercicio de réplica. Ante ello, es mejor el silencio acompañado de fe, esperanza y amor, que al fin de cuentas es lo que permanece hoy y siempre:

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor,

estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” (1 Co. 13:13)

Lo único que nos quedaría por hacer, es reconocer que con la fuerza del amor todo se puede. El engranaje del amor en cada aspecto de la vida humana es indispensable, irremplazable e invaluable. De forma inmediata podemos deducir entonces que solo el amor expresado en cada acto, y a través de nuestra limitada humanidad, ha de ser la mejor y pertinente respuesta, por su preeminencia. Tal respuesta, vale más que todas las respuestas que podamos establecer desde nuestra limitada capacidad de reflexión.

 

 

 

miércoles, 22 de julio de 2020

EL DUELO EN LA PANDEMIA


CORONAVIRUS: PONER EN LA BALANZA
Tiempos de pandemia
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La noticia como una verdad
Temor, ansiedad y angustia que se acrecienta a medida que la realidad se hace patente en nuestra vida diaria. Desinformación, es la principal causa de inquietud. Ante lo desconocido, cualquier voz se levanta y confunde al que es presa fácil de lo noticioso. El presente y futuro de la pandemia nos inquieta.
Ahora es tiempo de apagar noticieros y buscar la verdadera información. La que nos muestre otro panorama, otra perspectiva, y nos permita elaborar nuestro propio criterio. 

Es difícil el experimento, pues esto requiere primero, tiempo, y luego, investigación en dos sentidos opuestos. Por un lado, el análisis del pseudoperiodismo y, por otro, el descubrimiento de la noticia como una verdad. No, no es fácil el experimento. Pero esto nos hará poner en balanza la cuestión: qué es cierto, qué es falso. Y así podremos elaborar nuestras propias noticias.

Poner en balanza otras cosas
El duelo es el dolor más profundo para todo ser humano. Hoy, el duelo que vivimos no lo estamos gritando, pretendemos asimilarlo, pero nos pesa. El duelo pesa, y pesa mucho. Job lo expresa diciendo:

“¡Oh, si pudiera pesarse mi sufrimiento, Y ponerse en balanza junto con mi calamidad! …pesaría… más que la arena de los mares”Job 6:2, 3

Solo quien lleva consigo sufrimiento y calamidad a cuestas, sabe lo que pesa el dolor.

El duelo hoy
El duelo ante la pandemia – que ahora nos ha afectado con cercanía-, es un duelo común en todo el mundo. Este duelo en tiempos de pandemia, para algunos es irreconocible, no lo reconocen, no saben que están pasando por un duelo. 

Para otros, reconocer ese sufrimiento les lleva a retomar fuerzas para lograr sobreponerse y así recuperarse del dolor.

Duelos acumulados
Hoy, los duelos se han acumulado: la partida de un ser querido, la pérdida de un empleo, la ausencia de una economía hasta “ayer” vigente, la pérdida de un matrimonio, el dolor del abandono, la pérdida de bienes esenciales, la soledad resultado del confinamiento, la ansiedad acumulada, el estrés inevitable…

Sentimientos encontrados
Gratitud a Dios por su ayuda a través de todos estos duelos acumulados. EL nos ha rescatado de tanto sufrimiento.

Con valor y aceptación digamos como Job: 
“Pero aún tengo consuelo, y me regocijo en el dolor sin tregua, que no he negado las palabras del Santo”. Job 6:10