Mostrando entradas con la etiqueta duelo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta duelo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de julio de 2020

EL DUELO EN LA PANDEMIA


CORONAVIRUS: PONER EN LA BALANZA
Tiempos de pandemia
Pin de Jime en frases Cristianas♡ (con imágenes) | Frases ...

La noticia como una verdad
Temor, ansiedad y angustia que se acrecienta a medida que la realidad se hace patente en nuestra vida diaria. Desinformación, es la principal causa de inquietud. Ante lo desconocido, cualquier voz se levanta y confunde al que es presa fácil de lo noticioso. El presente y futuro de la pandemia nos inquieta.
Ahora es tiempo de apagar noticieros y buscar la verdadera información. La que nos muestre otro panorama, otra perspectiva, y nos permita elaborar nuestro propio criterio. 

Es difícil el experimento, pues esto requiere primero, tiempo, y luego, investigación en dos sentidos opuestos. Por un lado, el análisis del pseudoperiodismo y, por otro, el descubrimiento de la noticia como una verdad. No, no es fácil el experimento. Pero esto nos hará poner en balanza la cuestión: qué es cierto, qué es falso. Y así podremos elaborar nuestras propias noticias.

Poner en balanza otras cosas
El duelo es el dolor más profundo para todo ser humano. Hoy, el duelo que vivimos no lo estamos gritando, pretendemos asimilarlo, pero nos pesa. El duelo pesa, y pesa mucho. Job lo expresa diciendo:

“¡Oh, si pudiera pesarse mi sufrimiento, Y ponerse en balanza junto con mi calamidad! …pesaría… más que la arena de los mares”Job 6:2, 3

Solo quien lleva consigo sufrimiento y calamidad a cuestas, sabe lo que pesa el dolor.

El duelo hoy
El duelo ante la pandemia – que ahora nos ha afectado con cercanía-, es un duelo común en todo el mundo. Este duelo en tiempos de pandemia, para algunos es irreconocible, no lo reconocen, no saben que están pasando por un duelo. 

Para otros, reconocer ese sufrimiento les lleva a retomar fuerzas para lograr sobreponerse y así recuperarse del dolor.

Duelos acumulados
Hoy, los duelos se han acumulado: la partida de un ser querido, la pérdida de un empleo, la ausencia de una economía hasta “ayer” vigente, la pérdida de un matrimonio, el dolor del abandono, la pérdida de bienes esenciales, la soledad resultado del confinamiento, la ansiedad acumulada, el estrés inevitable…

Sentimientos encontrados
Gratitud a Dios por su ayuda a través de todos estos duelos acumulados. EL nos ha rescatado de tanto sufrimiento.

Con valor y aceptación digamos como Job: 
“Pero aún tengo consuelo, y me regocijo en el dolor sin tregua, que no he negado las palabras del Santo”. Job 6:10



martes, 28 de abril de 2020

PANDEMIA Y LA ORACIÓN


CORONAVIRUS: ¿QUÉ HAREMOS?
Tiempos de pandemia
El Distanciamiento Social Virus - Imagen gratis en Pixabay


Quizá muchos están aletargados, adormecidos, inactivos a pesar del riesgo de la pandemia. Se la viven como un sueño esperando que al despertar todo seguirá igual que antes. Se ha dicho que la nostalgia hace peso a lo largo de este aislamiento social. Ayer, luego de una semana de no salir, encontré mucha gente en la calle y pude percibir como a través del activo transitar por todos lados, queriendo vernos importantes haciendo algo cotidiano (ir al banco donde hay una barrera de distancia desde donde te atienden, o ir al supermercado guardando nuestra distancia por la propia seguridad, u otros en la fila de la ventanilla de una taquería o restaurante…), a pesar de todo, la nube de ansiedad no tiende a desparecer; aunque todos quisiéramos que sí. Nadie lo expresa, pero todos lo están diciendo muy en su interior: “¡Ya es tiempo de volver a la normalidad de antes!”. La nostalgia nos aproxima, aunque el confinamiento nos distancia, mínimo dos metros.

¿Qué haremos?
Debemos despertar: nada habrá de volver a la “normalidad de antes”. ¿Por qué lo digo? Pensemos un poco en lo siguiente:
-Si no ahora, después, habremos de estar conscientes de lo efímero que es la vida. Si no aprendemos esto, quizá no hemos aprovechado un momento real durante este confinamiento.
-Por consecuencia, lo anterior nos ha de llevar a pensar en el destino de esta vida; de tu vida, de mi vida.
-Lo cual nos tiene que hacer reflexionar en si acaso nos hemos interesado en trabajar o forjar lo que queremos que sea un destino para nuestra vida, y la pregunta importante ha de ser: "¿tiene un objetivo mi vida?" 
-A través de todo este ejercicio existencial tendremos la oportunidad de ser transformados, si bien como sociedad, mejor aún: esta es y será nuestra oportunidad de ser transformados individualmente en nuestro interior.

Todo esto quiere decir que, más allá de emocionarnos con el tiempo en que habremos de “volver a la normalidad”, hemos de estar conscientes de aprovechar el tiempo para dejarnos ser transformados en nuestra espiritualidad. La vida no la podemos definir solamente desde una perspectiva material. En el tiempo actual la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) da importancia y trata de atender al ser humano desde una perspectiva biopsicosocial y espiritual:

Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud, en un informe de 1990 sobre cómo abordar el tratamiento del dolor en pacientes con cáncer, recomendaba tener en cuenta las necesidades espirituales de ese tipo de pacientes (OMS, 1990: 51).

P. T. Alpert, en su artículo “Spirituality Goes Beyond Religiosity: A Much Needed Practice in Nursing” (2010), cita diversos estudios que demuestran que las diferentes prácticas espirituales y religiosas (orar, meditar, la vida de fe, etc.) influyen positivamente en la salud de las personas. Algunos ejemplos son estos: la práctica religiosa puede asociarse con la reducción de los síntomas de depresión, ansiedad y estrés (estudio de Ano y Vasconcelles, 2005); la probabilidad de sobrevivir a determinadas enfermedades es un 29% más alta en personas con alguna práctica espiritual habitual (investigación de McCullough, Larson, Hoyt, Koening y Thoresen, 2000); el sistema inmunitario en un grupo de personas con VIH es más fuerte en aquellas con un cuidado espiritual o religioso (estudio de Pargament, McCarthy, Shah, Ano, Tarakeshwar, y Wachholtz, 2004); la práctica de la oración mejora la salud en pacientes con una enfermedad coronaria y ayuda a aumentar los porcentajes de supervivencia en niños con leucemia (estudio de Townsend, Kladder, Ayele, y Mulligan, 2002) (Alpert, 2010, p. 141).  Revista  Iberoamericana  de  Bioética / nº 08 / 01-11 [2018] [ISSN 2529-9573] La espiritualidad en la humanización de la asistencia sanitaria file:///C:/Users/USER/Downloads/8862-Texto%20del%20art%C3%ADculo-20822-1-10-20181022.pdf

Cito lo anterior solo para resaltar la importancia y valor del ser humano. Somos seres espirituales. Lo cual deja en segundo término las cosas materiales para poner en primer lugar el ser en su totalidad.

¿Qué haremos? 
Anhelo que durante y al fin de este confinamiento nuestra salud física esté protegida y en buen estado. A la vez, que aprendamos a lograr la sanidad interior ante el sufrimiento (el duelo ha de cumplir su ciclo) y, que obtengamos la fuerza (resiliencia) en el ámbito personal, familiar o comunitario, que nos impulse a enfrentar los nuevos desafíos post-pandemia en el marco social al cual pertenecemos. 

Lo más importante
Nuestra sociedad crece cuando nosotros crecemos a nivel personal. Pero, el desafío más grande, y de manera individual, será alcanzar un crecimiento espiritual como resultado de haber cambiado nuestra perspectiva de la vida, por el conocimiento de que Dios es quien tiene el control de toda situación y circunstancias en el mundo, hoy y siempre. 
Un puntual análisis de Salmos 62 merece el esfuerzo.

miércoles, 22 de abril de 2020

DUELO: TANATOLOGÍA POEMAS

Expedientes del dolor: 

Una compañía para el viaje



Expedientes del dolor: Una companía para el viaje (Spanish Edition ...

Expedientes del Dolor es un viaje a través de las diversas definiciones del dolor ante las pérdidas de la vida que todos experimentamos. La poesía, en esta jornada del dolor, es el punto de partida para la reflexión y sanidad interior. Poesía que se antoja en cierta manera inconcebible, muchas veces no expresada libremente, sobre todo cuando involucra la perspectiva de Eros y Thánatos como fuerzas que impulsan la continuación de la vida ante el dolor.

Libro : Expedientes Del Dolor: Una Compania Para El Viaje ...



Información bibliográfica


domingo, 22 de marzo de 2020

PANDEMIA: SUPERANDO EL DUELO


CORONAVIRUS Y EL DUELO
Tiempos de pandemia

 


La tristeza, esa angustia que marca nuestra vida ante la pérdida de un ser querido nos puede parecer a algunos, un dolor tan profundo -extremadamente profundo- ante lo irremediable.

No es fácil enfrentar el dolor de la muerte de un familiar cuando nos rebasa la impotencia, el agobio, y la desesperanza ante lo imposible de solucionar.  

Etapas del duelo
Hemos aprendido, ante lo inevitable de la muerte, que habremos de pasar un duelo normal: un tiempo de aflicción, dolor, aturdimiento, depresión, incluso momentos en que hemos de expresar ira, culpa. Una escalera de emociones hasta que, gradualmente, esos sentimientos se superan y nos hace posible aceptar la pérdida y poder seguir adelante con la vida.

En la situación que actualmente nos toca vivir, el duelo se complica. 

Hoy, el duelo se complica al no poder despedir a un familiar en la manera cotidiana, a como estamos acostumbrados. Donde podemos rendirle tributo, recordar su memoria, celebrar su vida, y así ir llegando poco a poco a una aceptación ante lo que no podemos cambiar. Hoy, eso no está sucediendo; no se puede.

Leía sobre una familia en España, que perdió a su padre. Estaban devastados, sufriendo, sin poder velarlo, sin poder tener tiempo para siquiera pensar en lo que pudieran hacer y seguir con la rutina; como estamos acostumbrados ante el hecho de la muerte de un ser querido. Todo ello, debido a que su familiar murió a causa de contagio de covid-19.

En estos tiempos, en estos días que nos ha tocado vivir, así se está presentado la situación en los países terriblemente afectados por el coronavirus. Por lo tanto, enfrentar la muerte por causa de esta enfermedad, ha llegado a afectar de tal manera que ni aun el duelo puede ser vivido de manera normal. Esto es, se presenta un duelo complicado. En cierta manera es un duelo difícil de resolver, difícil de superar. 

Superando el duelo
Al afrontar la experiencia del duelo tenemos que superar varias etapas, y no necesariamente en un orden establecido. Conscientes de que cada persona vive su experiencia del duelo de manera distinta y personal, necesitamos superar el dolor considerando lo siguiente:

-Aceptación de lo irremediable. Esto es Aceptación de la pérdida.
-Permitirnos expresar el dolor de la pérdida. Trabajar nuestras emociones.
-Adaptarnos a una nueva realidad donde la persona fallecida ya no está presente.
-Avanzar en el establecimiento de nuevas relaciones.

El mundo ya no es el mismo
Por otro lado, está el duelo que nos involucra a todos, aun si no hemos pasado por la pérdida de un ser querido. Pues, nos invade una profunda tristeza, un dolor acallado cuando somos conscientes de la situación que vivimos; hoy, el mundo ya no es el mismo. 

Una nueva perspectiva
Aceptémoslo, o no, ha cambiado nuestra perspectiva de la vida y ante eso, no podemos quedarnos estáticos. Algo ha de hacernos cambiar en nuestro interior. Nos hemos dado cuenta de que no somos intocables. Hemos de admitir que somos vulnerables, y que la vida es temporal. El mundo puede cambiar en un instante y no podemos evitar ser afectados por las adversidades de la vida. Hoy, estamos vivos… ¿mañana…?


Vivificados por Dios
Salmos 119:25 
25 Abatida hasta el polvo está mi alma;
    Vivifícame según tu palabra
.

En efecto, estamos abatidos, pero a la vez fortalecidos. Solo en Dios podemos ser vivificados. Él es quien nos reanima cuando ya no podemos más, cuando la carga se nos hace pesada y el abatimiento nos agobia. En el tiempo de crisis es Él quien nos anima, nos conforta. Nos hace revivir cuando la cercanía de la muerte nos acecha. 

La fidelidad de Dios 
En Dios tenemos el oportuno socorro (Sal. 121:2; He. 4:16). 
En Dios encontramos abrigo, es nuestro castillo, y es nuestra Esperanza (Sal. 91:1,2). 
Él es nuestro amparo, …estad quietos (Sal. 46:1,10).
Estamos atribulados, más no angustiados (2 Co. 4:8). 
Que nuestra alma no se angustie, esperemos en Dios (Sal 42:11).



Libro recomendado: 
Expedientes del Dolor. Poemas sobre el Duelo.
Juan Constantino Torres. Amazon. 2017.

facebook: Educacion Para las Relaciones Familiares

jueves, 23 de enero de 2014

LA MUERTE: LA MAYOR DE LAS ADVERSIDADES


La muerte propia


La vida es un viaje que nos lleva de sorpresa en sorpresa. Ahora vivimos tal o cual experiencia, muchas veces inimaginable, y luego enfrentamos otra más, sea buena o sea mala, y así día a día. No podemos saber lo que nos depara el nuevo día al momento de abrir nuestros ojos, sin embargo eso no nos detiene, no nos inmoviliza ni nos evita llevar a cabo nuestras actividades cotidianas. Por supuesto, esperamos tener éxito en las diferentes tareas que hemos programado realizar, no pensamos en otra cosa, entonces las adversidades nos llegan cuando menos lo pensamos. La mayoría de las veces no alcanzamos a comprender que tales experiencias adversas nos llegan de manera oportuna y que son para nuestra enseñanza.

El teólogo y filósofo ingles C. S. Lewis (1898-1963) dijo: “La experiencia es el más brutal de los maestros. Pero aprendes, mi Dios hace que aprendas”.

Las adversidades nos proveen experiencia, no podemos evitarlas, y lo único que podemos hacer es estar preparados para cuando lleguen a nosotros.

La Biblia nos habla de algunas personas con problemas: la viuda que perdió a su único hijo, el ciego que tenía toda una vida sin conocer el mundo, aquella mujer que tenía ya 12 años padeciendo de flujo de sangre, y el paralítico que no tenía quién lo sumergiera en la fuente milagrosa; todos ellos experimentaron adversidades pero hubo quién se compadeció de ellos. Entonces, aquellos, los que habían pasado por tanto sufrimiento, tuvieron la oportunidad de conocer la victoria tras la adversidad cuando llegó Jesús a sus vidas.

Por supuesto, la mayor adversidad es el tener que enfrentar la muerte propia. La de los seres queridos o amistades habremos de sobrellevarlas aunque con mucho dolor, pero pensar en la muerte propia nos hace tambalear. Eso nos hace reflexionar -si ponemos seriedad en el asunto- en aquello que por mucho evitamos aceptar: el fin de la vida propia. Se suele pensar que la muerte es solo para los viejos, por eso mientras hay juventud el tema carece de importancia. No se medita en ello, no se habla, se evade el tema; evitamos razonar en la necesariedad de la muerte.

Acerca de ello el médico uruguayo Dr. Álvaro Pandiani (La esperanza cristiana en la era poscristianareflexiona y nos comparte:

El carácter inexorable de la mortalidad del hombre se expresa en la Santa Biblia en diversas formas, y cada una agrega algún aspecto a ese principio general de lo inevitable:
“Todos de cierto morimos y somos como agua derramada en tierra que no puede volver a recogerse” (2 Samuel 14:14a). “Agua derramada en tierra que no puede volver a recogerse” es una apropiada figura para ilustrar el carácter definitivo y sin retorno del morir.
“Yo sé que me conduces a la muerte, y a la casa a donde va todo ser viviente” (Job 30:23). Destaca aquí que el solo hecho de vivir implica desplazarse por la línea del tiempo hacia un destino único y universal, lo que también se nota en el Salmo 49:10: “… se ve que aún los sabios mueren; que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, y dejan a otros sus riquezas”.
Eclesiastés 8:8 expresa otro punto importante: “No hay hombre que tenga potestad sobre el aliento de vida para poder conservarlo, ni potestad sobre el día de la muerte. Y no valen armas en tal guerra, ni la maldad librará al malvado”. “No valen armas en tal guerra” puede entenderse, entre otras cosas, como una alusión a los esfuerzos terapéuticos aplicados en un intento de retrasar a lo menos el desenlace final.

Sepamos y no olvidemos que “…este Dios, es Dios nuestro eternamente y para siempre, él nos guiará aún más allá de la muerte” (Sal. 48:14). Por lo tanto, cifrar nuestra esperanza en Dios es la mejor manera de enfrentar la mayor de las adversidades: la muerte propia. Trae paz el hecho de saber que nuestro postrer enemigo ya ha sido vencido (1 Co.15:55-57).

Libros recomendados: Cómo recuperarse de las pérdidas de la vida", H. Norman Wright. Portavoz. USA, 2004.
"Expedientes del Dolor", Juan Constantino. (poesía tanatológica). Amazon.com. USA, 2017.

jueves, 20 de junio de 2013

CONSEJERÍA EN EL DUELO: Enfrentando las pérdidas


















Lo positivo de las pérdidas
A la mayoría de nosotros no nos gusta mucho hablar de las pérdidas que enfrentamos en el transcurso de la vida. 

Sin embargo hay algo positivo en cada una de las pérdidas pues con ellas viene el cambio, el crecimiento, hay nuevos discernimientos, comprensión, palabras de esperanza para el futuro inmediato. A la vez, se presenta la oportunidad de comenzar nuevos proyectos. Cosas positivas que no alcanzamos a ver cuando estamos en medio de nuestro dolor.

Duele perder
Todos estamos de acuerdo en que perder duele. Una pérdida, pequeña o grande, no importa, duele. Duele, sobre todo, porque no se nos ha enseñado a anticipar un posible fracaso, y/o cómo manejar las pérdidas de la vida. Casi siempre se nos educa para ser ganadores, campeones, y tener éxito en aquello que emprendemos.

Los apegos
La causa del dolor en cada pérdida son los apegos. Esa íntima relación que hemos desarrollado durante la vida con aquello, o aquellos que son importantes para nosotros. 

Deberíamos aprender a desarrollar el apego de manera positiva, de tal manera que podamos considerar la magnitud de la pérdida conscientes de que podremos superar el dolor que ésta conlleva. En otras palabras, poder anticipar una pérdida nos ayuda a superarla de mejor manera.

Pérdidas significativas 
Las pérdidas significativas en la vida son la muerte de un ser querido, y el divorcio. Estas son pérdidas más difíciles de superar, pero no imposible de lograrlo. 

En una pérdidas significativa están presentes una gama de sentimientos, principalmente una tristeza profunda, enojo, confusión, miedo, impotencia, frustración y culpa. Aunque hay casos en que la persona siente cierta tranquilidad y paz cuando la muerte llega.
(https://d.elhorizonte.mx/estilo/tanatologia-aprendiendo-superar-una-perdida-significativa/3024039)

Otras pérdidas
Hay otras pérdidas que podemos superar de una manera menos difícil, aunque ni siquiera nos damos cuenta de que son pérdidas pues desde el punto de vista social no se las ve de esa manera. 
  • la pérdida de un empleo
  • que le roben el auto
  • la muerte de una mascota 
  • las pérdidas de la infancia y adolescencia relacionadas con el desarrollo
  • perder un noviazgo
  • el cambio de una escuela a otra 
  • graduarse, pues implica perder amistades
  • hasta una boda lleva consigo su correspondiente pérdida y duelo

Otras pérdidas pueden ser también: 
  • el mudarse de una ciudad a otra 
  • sufrir una amputación 
  • que pierda su equipo favorito
  • la pérdida de un ideal /un sueño o una meta de toda la vida
  • tener una multa por una infracción

Todas estas cosas son pérdidas pero puesto que tal vez no sean fáciles de reconocer, no las identificamos como tales. Por tanto no dedicamos tiempo ni energía en ellas.

La vejez
Muchas de las pérdidas de la vida tienen que ver con envejecer. Al envejecer, los sueños y las creencias de la niñez comienzan a derrumbarse y a cambiar. Luego vienen las pérdidas físicas. Perdemos la juventud, la belleza, la piel tersa, el tono muscular, la forma, el cabello, la vista y oído, la capacidad o interés sexual y demás. 

En los años de la edad media, las pérdidas toman un sabor diferente: son más frecuentes, permanentes, y en muchas ocasiones, negativas. Además, cuanto más vivimos, más pérdidas de amigos y parientes experimentamos. Sin embargo, la pérdida de la salud en los últimos años de la vida, tan horrible como parece, puede ser la oportunidad de crecer hacia un nivel aun más grande de madurez espiritual.

Enfrentar la pérdida
Cada pérdida, es importante verla en el contexto de las experiencias de la vida de modo de comprender todo el impacto de lo que ha ocurrido. 

Al enfrentar la pérdida, puede haber preguntas ocultas que deben abordarse en algún punto, por ejemplo: 
  • ¿Me recuperaré de esta pérdida? 
  • ¿Sobreviviré? 
  • ¿Está bien continuar mi vida sin aquello o quien he perdido? 
  • ¿Puedo ser feliz y sentirme pleno sabiendo que la persona que he perdido realmente ha partido y mi vida será ahora diferente?


Sabiduría
"Dios está cercano, por lo tanto, 
la esperanza esta cercana".
- Charles Spurgeon
_____________________________________

Bibliografía:

Cómo recuperarse de las pérdidas de la vida. H. Norman Wrigth. Ed. Portavoz, USA, 2005.

Otros libros::
Curso Fundamental de Tanatología. Dr. L. Alfonso Reyes Zubiría. México.1991.
El arte del buen morir. Joyce Cope de Wyatt. Ed. Mundo Hispano. EE. UU. 2005.
Aprender de la pérdida. R. A. Neimeyer. Una guía para afrontar el duelo. Editorial Paidós, Barcelona. 2002.
Expedientes del DolorJuan Constantino. (Poesía tanatológica). Amazon. EE.UU. 2017.



jueves, 18 de octubre de 2012

CONSEJERÍA SOBRE EL DUELO Y SU PROCESO
















Duración

Sin duda que la pérdida de un ser querido es causa del más profundo dolor y desesperanza. Pareciera que nunca podremos sobreponernos a ese dolor, el dolor más grande que hemos sentido. 

¿Qué es el duelo?

El duelo es el proceso de ajuste emocional y de vida por el que se pasa después de experimentar una pérdida. El duelo por un ser querido después de su muerte también se conoce como luto. https://www.cigna.com/

La duración del duelo es siempre variable y depende de los factores particulares que influyen en la respuesta individual a la pérdida. Los síntomas más intensos del duelo agudo pueden durar entre 6 y 12 meses, pero se conocen procesos que precisan de 3 años y más. 

Duelo patológico.

Hay aspectos de la pérdida que acompañan al doliente para siempre. Cuando la duración d del duelo es muy larga y no se logra la recuperación, podemos decir que es un duelo patológico.

En la recuperación del duelo se experimentan sentimientos, muchas veces encontrados, y podemos decir que el tiempo es terapéutico. Esto es así, porque:

  • da una perspectiva 
  • ayuda a resituar los hechos
  • adaptarse al cambio y 
  • procesar sentimientos

Signos concretos de recuperación:

  • la capacidad de recordar y de hablar de la persona amada sin llorar o desanimarse
  • la capacidad de entablar nuevas relaciones y de sumergirse en los desafíos de la vida

Al analizar cada uno de estos signos podemos ver que implica un esfuerzo personal por parte del doliente para llegar a sobreponerse al dolor del duelo.

El proceso del dolor

El dolor es una experiencia común a todos. Como todo proceso tendrá sus altibajos, pero estos se pueden ir ajustando cada vez más a la vida “después de la muerte”. 

Para quien ha experimentado la partida de un ser querido, la recuperación del duelo no es algo que debe hacerlo solo, sino que se puede contar con la familia, con los amigos, con la iglesia y con Dios para acompañarle. 

Así, puede ir creciendo hasta una nueva etapa de su vida. “… porque Dios será luz eterna para ti, y los días de tu duelo se acabaran” Isaías 60:20.



Bibliografía recomendada:

Curso Fundamental de Tanatología. Dr. L. Alfonso Reyes Zubiría. México.1991.

El arte del buen morir. Joyce Cope de Wyatt. Ed. Mundo Hispano. EE. UU. 2005.

Aprender de la pérdida. R. A. Neimeyer. Una guía para afrontar el duelo. Editorial Paidós, Barcelona. 2002.

Expedientes del Dolor. Juan Constantino. (Poesía tanatológica). Amazon. EE.UU. 2017.



lunes, 23 de abril de 2012

CONSEJERÍA ANTE LA ENFERMEDAD Y MUERTE







Ante el morir: temor o ignorancia
Es raro, pero hay gente que no sabe nada acerca de la muerte, nunca lo hubiera pensado. En cierta ocasión, una persona comentó que su padre tenía cinco años de haber muerto, y aun después de ese tiempo, todavía no se sentía capaz de superarlo. Al preguntarle si acaso le habían hablado acerca de la muerte en su infancia, dijo que nunca nadie le había dicho nada sobre el tema. 

Un proceso
Por otro lado, algunas personas evitan hablar de la muerte y cuando se toca el tema inmediatamente tratan de cambiar el giro de la conversación; se sienten intimidados, temerosos, vulnerables. Pero, lo admitamos o no, la muerte forma parte del proceso al final de la vida.

Enfermedad y muerte
Pensemos  lo siguiente: si no nos enfermáramos entonces ¿de qué moriríamos? Aunque hay gente que vive muchos años sin padecer una enfermedad que le lleve a la muerte. Igual la gente se muere por accidentes, o de maneras raras que no alcanzamos a entender, lo cierto es que la gran mayoría muere como resultado de una enfermedad.

Si no muriéramos, estaría la tierra poblada de gente con muy avanzada edad, que esta vida sería un caos y no querríamos vivir en tal situación en este planeta. ¡Imaginemos la vida sin muerte!

Derecho primario y fundamental
Con respecto a la muerte, consideremos las siguientes palabras:
El objetivo principal de la Tanatología es ayudar al hombre en aquello a lo que tiene como derecho primario y fundamental: a morir con dignidad, plena aceptación y total paz; por lo que también es el ayudar a los familiares del enfermo terminal a que vivan plenamente y se preparen a la muerte del ser querido; y a quienes ya la sufren a que elaboren su duelo en el menor tiempo y con el menor dolor posibles. (Dr. Alfonso Reyes Zubiría)



Libros recomendados:
Curso Fundamental de Tanatología. Dr. L. Alfonso Reyes Zubiría. México.1991.
El arte del buen morir. Joyce Cope de Wyatt. Ed. Mundo Hispano. EE. UU. 2005.
Aprender de la pérdida. R. A. Neimeyer. Una guía para afrontar el duelo. Editorial Paidós, Barcelona. 2002.
Expedientes del DolorJuan Constantino. (Poesía tanatológica). Amazon. EE.UU. 2017.
________________________________________

miércoles, 14 de abril de 2010

2. Las Pérdidas de la Vida



Sobre el libro "Cómo recuperarse de las pérdidas de la vida", de H. Norman Wright.
(Segunda de dos partes).


El alcance de la pérdida
  • Es importante tener la perspectiva correcta de lo que implica una pérdida.
  • En ocasiones, la persona no considera el alcance de su pérdida y de las pérdidas menores que vienen por consecuencia. 

Ante una pérdidatodas las dimensiones de la persona se ven afectadas: 
  • dimensión física
  • emocional
  • cognitiva
  • conductual
  • social y 
  • espiritual).

Pérdidas físicas y simbólicas
En su libro "Cómo recuperarse de las pérdidas de la vida", H. Norman Wright, pone como ejemplo, el caso de una persona a la que se le ha diagnosticado cáncer y lo que conlleva al enfrentar pérdidas físicas y pérdidas simbólicas (involucradas); la lista es larga...

Una persona a la que se le ha diagnosticado cáncer, involucra:
  • Pérdida del entorno del hogar familiar, al permanecer en un hospital
  • Pérdida de la independencia, el depender de los demás
  • Pérdida de control, al que está confinado a una cama
  • Pérdida de la autonomía
  • Pérdida de las funciones corporales
  • Pérdida de partes del cuerpo
  • Pérdida del placer
  • Pérdida de identidad
  • Pérdida de intimidad
  • Pérdida de esperanza
  • Pérdida de trabajo
  • Pérdida de pasatiempos
  • Pérdida de interacción o contactos sociales
  • Pérdida del amor propio
  • Pérdida, posible, de la movilidad
Consideraciones
  • Cuando pasamos por este tipo de experiencias tenemos que enfrentar también el dolor que estas nos causan. Pero no debemos olvidar que Dios entiende nuestro dolor. 
  • Nuestra parte es enfrentar la pena y hacer los cambios necesarios para que podamos vivir con la pérdida. Esto es, reconocer y comprender la pérdida. De tal manera que podamos reflejar esos cambios debido a la pérdida. 
  • Y entonces continuar la vida funcional sin lo que fue aquello que perdimos (una relación, un familiar, un empleo, etc.).
  • Es vital contar con el apoyo, consuelo y ayuda de otras personas durante la pérdida. 
  • Debe evitarse el aislamiento, porque este puede ser fatal. 
  • Existen mecanismos de defensa frente al dolor: la negación, la racionalización, la idealización, la reacción, y la regresión. 
  • El tiempo normal para la recuperación de la pérdida es de 12 a 18 meses, aunque durante ese periodo hay altas y bajas en cuanto a la intensidad del dolor. 
  • Hacerles ver esto a las personas que sufren una pérdida les puede alentar a superar poco a poco la pena y el dolor.

Adaptarnos a la pérdida
  • Luego, viene la etapa en que debemos adaptarnos a la separación y al vacío dejado por la pérdida y aprender a funcionar con esa pérdida. 
  • Ayuda al respecto, el ser realistas en cuanto a la pérdida, y analizar las cosas positivas y las negativas para enfrentar la vida con nuevas expectativas.
  • Es necesario el adiós cuando pasamos por una pérdida. 
  • Enfrentar el funeral es una forma de reconocimiento de que una persona ha partido. 
  • Otro caso puede ser cuando una persona pierde un trabajo y acude al antiguo lugar donde laboraba para decir adiós al edificio. 
  • O un ex adicto cuando escribe una carta de despedida a las drogas, etc.

(Adaptado del libro "Como recuperarse de las pérdidas de la vida", de H. Norman Wright. Editorial Portavoz. USA, 2005.)