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miércoles, 22 de abril de 2020

DUELO: TANATOLOGÍA POEMAS

Expedientes del dolor: 

Una compañía para el viaje



Expedientes del dolor: Una companía para el viaje (Spanish Edition ...

Expedientes del Dolor es un viaje a través de las diversas definiciones del dolor ante las pérdidas de la vida que todos experimentamos. La poesía, en esta jornada del dolor, es el punto de partida para la reflexión y sanidad interior. Poesía que se antoja en cierta manera inconcebible, muchas veces no expresada libremente, sobre todo cuando involucra la perspectiva de Eros y Thánatos como fuerzas que impulsan la continuación de la vida ante el dolor.

Libro : Expedientes Del Dolor: Una Compania Para El Viaje ...



Información bibliográfica


jueves, 10 de octubre de 2013

PRIMERA LECCIÓN DE LA VIDA

Perder para ganar

Perder para ganar. Tal debiera ser la lección más primaria de la vida. Aprender que cuando pierdo, gano. Y si pierdo para ganar entonces no es tan malo perder; como luego parece ser en los momentos conflictivos de la vida. En realidad la vida si nos da esa primera lección: que un nuevo ser al nacer tiene que perder el confortable ambiente que lo arropa durante nueve meses, y luego sentir el aire que lo envuelve en la pura realidad de la vida que comienza a vivir. Perder para ganar, es la primera lección de la vida.


Luego, al pasar el tiempo, que tiene en si su avance natural, se nos olvida esa primera lección. Es entonces cuando comenzamos a experimentar las pérdidas naturales de la vida tan necesarias para nuestro buen desarrollo y crecimiento; son experiencias que no logramos ver como pérdidas reales debido que nadie nos lo explica de esa manera. Todo tiende a suprimir la angustia, el temor, el desequilibrio que implica enfrentar el dolor, y se suele decir: “todo va a estar bien…”, “no es gran cosa…”, “no llores…”, “pronto pasará…”, etc. En lugar de reconocer la pérdida como tal, lamentarse y sufrir el dolor de dicha pérdida, pasar por el duelo correspondiente y aprender así a recuperarse de aquello que nos ha causado tal dolor.

Nuestro mundo actual trata de hacer resaltar más los éxitos, logros y reconocimientos, antes de confrontar una realidad que nos aflige. Se barnizan los hechos negativos, para hacer parecer mejor la realidad que se vive. Lo que me hace pensar: ¿es eso realmente vivir? Considero que es necesario investigar lo que realmente implica el vivir para llegar a entender que necesitamos perder para ganar, y que necesitamos enfrentar nuestras pérdidas, avanzando un día a la vez.

Admiro el valor del rey David, él no se quedó callado ante la incertidumbre de la vida. Se atrevió a confrontar que la vida tiene un final. Reconoció que solo Dios es quien conoce nuestros tiempos, los límites de nuestra habitación (Hechos 17:24-27). Así, pudo aceptar la brevedad de la vida y pudo llegar a concluir acerca del verdadero valor de la vida.

Le invito a meditar en las palabras que él plasmó en el Salmo 39, palabras que brotan desde el fondo de su corazón:
Salmo 39 (Traducción en lenguaje actual)

Dios mío,
hazme saber cuál será mi fin,
y cuánto tiempo me queda de vida;
hazme saber cuán corta es mi vida.
Me has dado una vida muy breve,
¡tan breve que no es nada para ti!
¡Nadie dura más que un suspiro!
Nuestra vida es pasajera;
de nada nos sirve
amontonar riquezas
si al fin y al cabo
otros se quedarán con ellas.

Libro recomendado: "Expedientes del Dolor", Juan Constantino. -poesía tanatológica- Amazon.com. USA, 2017.
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jueves, 20 de junio de 2013

CONSEJERÍA EN EL DUELO: Enfrentando las pérdidas


















Lo positivo de las pérdidas
A la mayoría de nosotros no nos gusta mucho hablar de las pérdidas que enfrentamos en el transcurso de la vida. 

Sin embargo hay algo positivo en cada una de las pérdidas pues con ellas viene el cambio, el crecimiento, hay nuevos discernimientos, comprensión, palabras de esperanza para el futuro inmediato. A la vez, se presenta la oportunidad de comenzar nuevos proyectos. Cosas positivas que no alcanzamos a ver cuando estamos en medio de nuestro dolor.

Duele perder
Todos estamos de acuerdo en que perder duele. Una pérdida, pequeña o grande, no importa, duele. Duele, sobre todo, porque no se nos ha enseñado a anticipar un posible fracaso, y/o cómo manejar las pérdidas de la vida. Casi siempre se nos educa para ser ganadores, campeones, y tener éxito en aquello que emprendemos.

Los apegos
La causa del dolor en cada pérdida son los apegos. Esa íntima relación que hemos desarrollado durante la vida con aquello, o aquellos que son importantes para nosotros. 

Deberíamos aprender a desarrollar el apego de manera positiva, de tal manera que podamos considerar la magnitud de la pérdida conscientes de que podremos superar el dolor que ésta conlleva. En otras palabras, poder anticipar una pérdida nos ayuda a superarla de mejor manera.

Pérdidas significativas 
Las pérdidas significativas en la vida son la muerte de un ser querido, y el divorcio. Estas son pérdidas más difíciles de superar, pero no imposible de lograrlo. 

En una pérdidas significativa están presentes una gama de sentimientos, principalmente una tristeza profunda, enojo, confusión, miedo, impotencia, frustración y culpa. Aunque hay casos en que la persona siente cierta tranquilidad y paz cuando la muerte llega.
(https://d.elhorizonte.mx/estilo/tanatologia-aprendiendo-superar-una-perdida-significativa/3024039)

Otras pérdidas
Hay otras pérdidas que podemos superar de una manera menos difícil, aunque ni siquiera nos damos cuenta de que son pérdidas pues desde el punto de vista social no se las ve de esa manera. 
  • la pérdida de un empleo
  • que le roben el auto
  • la muerte de una mascota 
  • las pérdidas de la infancia y adolescencia relacionadas con el desarrollo
  • perder un noviazgo
  • el cambio de una escuela a otra 
  • graduarse, pues implica perder amistades
  • hasta una boda lleva consigo su correspondiente pérdida y duelo

Otras pérdidas pueden ser también: 
  • el mudarse de una ciudad a otra 
  • sufrir una amputación 
  • que pierda su equipo favorito
  • la pérdida de un ideal /un sueño o una meta de toda la vida
  • tener una multa por una infracción

Todas estas cosas son pérdidas pero puesto que tal vez no sean fáciles de reconocer, no las identificamos como tales. Por tanto no dedicamos tiempo ni energía en ellas.

La vejez
Muchas de las pérdidas de la vida tienen que ver con envejecer. Al envejecer, los sueños y las creencias de la niñez comienzan a derrumbarse y a cambiar. Luego vienen las pérdidas físicas. Perdemos la juventud, la belleza, la piel tersa, el tono muscular, la forma, el cabello, la vista y oído, la capacidad o interés sexual y demás. 

En los años de la edad media, las pérdidas toman un sabor diferente: son más frecuentes, permanentes, y en muchas ocasiones, negativas. Además, cuanto más vivimos, más pérdidas de amigos y parientes experimentamos. Sin embargo, la pérdida de la salud en los últimos años de la vida, tan horrible como parece, puede ser la oportunidad de crecer hacia un nivel aun más grande de madurez espiritual.

Enfrentar la pérdida
Cada pérdida, es importante verla en el contexto de las experiencias de la vida de modo de comprender todo el impacto de lo que ha ocurrido. 

Al enfrentar la pérdida, puede haber preguntas ocultas que deben abordarse en algún punto, por ejemplo: 
  • ¿Me recuperaré de esta pérdida? 
  • ¿Sobreviviré? 
  • ¿Está bien continuar mi vida sin aquello o quien he perdido? 
  • ¿Puedo ser feliz y sentirme pleno sabiendo que la persona que he perdido realmente ha partido y mi vida será ahora diferente?


Sabiduría
"Dios está cercano, por lo tanto, 
la esperanza esta cercana".
- Charles Spurgeon
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Bibliografía:

Cómo recuperarse de las pérdidas de la vida. H. Norman Wrigth. Ed. Portavoz, USA, 2005.

Otros libros::
Curso Fundamental de Tanatología. Dr. L. Alfonso Reyes Zubiría. México.1991.
El arte del buen morir. Joyce Cope de Wyatt. Ed. Mundo Hispano. EE. UU. 2005.
Aprender de la pérdida. R. A. Neimeyer. Una guía para afrontar el duelo. Editorial Paidós, Barcelona. 2002.
Expedientes del DolorJuan Constantino. (Poesía tanatológica). Amazon. EE.UU. 2017.



jueves, 18 de octubre de 2012

CONSEJERÍA SOBRE EL DUELO Y SU PROCESO
















Duración

Sin duda que la pérdida de un ser querido es causa del más profundo dolor y desesperanza. Pareciera que nunca podremos sobreponernos a ese dolor, el dolor más grande que hemos sentido. 

¿Qué es el duelo?

El duelo es el proceso de ajuste emocional y de vida por el que se pasa después de experimentar una pérdida. El duelo por un ser querido después de su muerte también se conoce como luto. https://www.cigna.com/

La duración del duelo es siempre variable y depende de los factores particulares que influyen en la respuesta individual a la pérdida. Los síntomas más intensos del duelo agudo pueden durar entre 6 y 12 meses, pero se conocen procesos que precisan de 3 años y más. 

Duelo patológico.

Hay aspectos de la pérdida que acompañan al doliente para siempre. Cuando la duración d del duelo es muy larga y no se logra la recuperación, podemos decir que es un duelo patológico.

En la recuperación del duelo se experimentan sentimientos, muchas veces encontrados, y podemos decir que el tiempo es terapéutico. Esto es así, porque:

  • da una perspectiva 
  • ayuda a resituar los hechos
  • adaptarse al cambio y 
  • procesar sentimientos

Signos concretos de recuperación:

  • la capacidad de recordar y de hablar de la persona amada sin llorar o desanimarse
  • la capacidad de entablar nuevas relaciones y de sumergirse en los desafíos de la vida

Al analizar cada uno de estos signos podemos ver que implica un esfuerzo personal por parte del doliente para llegar a sobreponerse al dolor del duelo.

El proceso del dolor

El dolor es una experiencia común a todos. Como todo proceso tendrá sus altibajos, pero estos se pueden ir ajustando cada vez más a la vida “después de la muerte”. 

Para quien ha experimentado la partida de un ser querido, la recuperación del duelo no es algo que debe hacerlo solo, sino que se puede contar con la familia, con los amigos, con la iglesia y con Dios para acompañarle. 

Así, puede ir creciendo hasta una nueva etapa de su vida. “… porque Dios será luz eterna para ti, y los días de tu duelo se acabaran” Isaías 60:20.



Bibliografía recomendada:

Curso Fundamental de Tanatología. Dr. L. Alfonso Reyes Zubiría. México.1991.

El arte del buen morir. Joyce Cope de Wyatt. Ed. Mundo Hispano. EE. UU. 2005.

Aprender de la pérdida. R. A. Neimeyer. Una guía para afrontar el duelo. Editorial Paidós, Barcelona. 2002.

Expedientes del Dolor. Juan Constantino. (Poesía tanatológica). Amazon. EE.UU. 2017.



lunes, 23 de abril de 2012

CONSEJERÍA ANTE LA ENFERMEDAD Y MUERTE







Ante el morir: temor o ignorancia
Es raro, pero hay gente que no sabe nada acerca de la muerte, nunca lo hubiera pensado. En cierta ocasión, una persona comentó que su padre tenía cinco años de haber muerto, y aun después de ese tiempo, todavía no se sentía capaz de superarlo. Al preguntarle si acaso le habían hablado acerca de la muerte en su infancia, dijo que nunca nadie le había dicho nada sobre el tema. 

Un proceso
Por otro lado, algunas personas evitan hablar de la muerte y cuando se toca el tema inmediatamente tratan de cambiar el giro de la conversación; se sienten intimidados, temerosos, vulnerables. Pero, lo admitamos o no, la muerte forma parte del proceso al final de la vida.

Enfermedad y muerte
Pensemos  lo siguiente: si no nos enfermáramos entonces ¿de qué moriríamos? Aunque hay gente que vive muchos años sin padecer una enfermedad que le lleve a la muerte. Igual la gente se muere por accidentes, o de maneras raras que no alcanzamos a entender, lo cierto es que la gran mayoría muere como resultado de una enfermedad.

Si no muriéramos, estaría la tierra poblada de gente con muy avanzada edad, que esta vida sería un caos y no querríamos vivir en tal situación en este planeta. ¡Imaginemos la vida sin muerte!

Derecho primario y fundamental
Con respecto a la muerte, consideremos las siguientes palabras:
El objetivo principal de la Tanatología es ayudar al hombre en aquello a lo que tiene como derecho primario y fundamental: a morir con dignidad, plena aceptación y total paz; por lo que también es el ayudar a los familiares del enfermo terminal a que vivan plenamente y se preparen a la muerte del ser querido; y a quienes ya la sufren a que elaboren su duelo en el menor tiempo y con el menor dolor posibles. (Dr. Alfonso Reyes Zubiría)



Libros recomendados:
Curso Fundamental de Tanatología. Dr. L. Alfonso Reyes Zubiría. México.1991.
El arte del buen morir. Joyce Cope de Wyatt. Ed. Mundo Hispano. EE. UU. 2005.
Aprender de la pérdida. R. A. Neimeyer. Una guía para afrontar el duelo. Editorial Paidós, Barcelona. 2002.
Expedientes del DolorJuan Constantino. (Poesía tanatológica). Amazon. EE.UU. 2017.
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miércoles, 7 de marzo de 2012

CONSEJERÍA: MIEDO ANTE LA MUERTE


Calidad de vida
La calidad de vida de la persona se va deteriorando a medida que se acerca a la muerte, pero se le puede ayudar a enfrentarla con dignidad hasta el momento final.

El sufrimiento en el enfermo terminal
Recordemos que la vida no tiene una sola dimensión, sino que tiene varias facetas y aspectos; se desarrolla física, social, emocional, psicológica y espiritualmente. Así también, la persona que sufre lo hace en distintas formas en cada una de estas dimensiones. El enfermo terminal sufre por las muchas pérdidas en su vida: la pérdida de funciones corporales, la pérdida psicológica de su autonomía y su independencia, y las pérdidas sociales al no poder participar como antes en reuniones con su familia, sus amistades, en el trabajo y en otros aspectos de su vida. Ya no puede tomar decisiones por sí mismo y así debilita su autoestima y su sentido de valor personal. Siente gran dolor y sufrimiento por la falta de calidad de su vida y por la penosa realidad de que su muerte se acerca. En el sentido espiritual sufre cuando no tiene resuelto su destino en el más allá, lo desconoce y eso le atemoriza.

El enfermo terminal y la familia
En el momento final del proceso de la vida, la persona sufre no solamente por sí misma, sino que se preocupa por sus seres queridos a quienes pronto dejará. Le preocupa cómo van a reaccionar ante su muerte y después a su ausencia. Por lo tanto, en muchas ocasiones, decide no hablar con ellos en cuanto a estas cosas tan esenciales. 
Por otro lado, los miembros de la familia no quieren causar más dolor al enfermo y así no se atreven, ninguno de los dos, a hablar de la realidad e inminencia de la muerte. Piensan, también, que es mejor sufrir en silencio. Pero en esta forma todos pierden la oportunidad de ser honestos en cuanto a su dolor frente a la muerte que los va a separar.

Compartiendo el dolor
Sin duda que el dolor compartido es un dolor mucho más sano, y en realidad, no es tan agudo; al compartirlo y saber que el otro sufre igualmente, el dolor es más llevadero. Es una bendición muy grande cuando pueden acercarse abiertamente el enfermo terminal y su familia en esta etapa de la vida. Es una preparación tanto para la muerte como para enfrentar la vida después de la muerte del ser querido.

Los miedos frente a la muerte
En esta última etapa de la vida el valor y la dignidad de la persona pueden ser intensificados. Al acercarse a la muerte, al enfermo le hace falta saber que su vida es valorada, apreciada y que ha traído gozo a otros. La persona que le cuida debe comunicarle estas verdades. Al mismo tiempo debe consolarle y ayudarle a vencer los tres grandes miedos frente a la muerte: el miedo al dolor, al abandono y a la incapacidad total. Esto se logra cuando se trata a la persona con dignidad, tomando en consideración sus deseos, y siendo una presencia reconfortante y solícita.

Dignidad
El hecho de aspirar a no vernos colocados en circunstancias que inspiren lastima y compasión ante los ojos de los demás, configura una actitud frente a la vida, que se llama dignidad. Ayudar al enfermo terminal a vivir su vida a plenitud, tener paz y aspirar a tener una muerte digna, es la meta de la Tanatología.

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
Fil.1.21

Adaptado del libro El arte del buen morir
Joyce Cope de Wyatt. Ed. Mundo Hispano. USA, 2005.

Libros recomendados:
Curso Fundamental de Tanatología. Dr. L. Alfonso Reyes Zubiría. México.1991.
Aprender de la pérdida. R. A. Neimeyer. Una guía para afrontar el duelo. Editorial Paidós, Barcelona. 2002.
Expedientes del DolorJuan Constantino. (Poesía tanatológica). Amazon. EE.UU. 2017.

miércoles, 14 de abril de 2010

2. Las Pérdidas de la Vida



Sobre el libro "Cómo recuperarse de las pérdidas de la vida", de H. Norman Wright.
(Segunda de dos partes).


El alcance de la pérdida
  • Es importante tener la perspectiva correcta de lo que implica una pérdida.
  • En ocasiones, la persona no considera el alcance de su pérdida y de las pérdidas menores que vienen por consecuencia. 

Ante una pérdidatodas las dimensiones de la persona se ven afectadas: 
  • dimensión física
  • emocional
  • cognitiva
  • conductual
  • social y 
  • espiritual).

Pérdidas físicas y simbólicas
En su libro "Cómo recuperarse de las pérdidas de la vida", H. Norman Wright, pone como ejemplo, el caso de una persona a la que se le ha diagnosticado cáncer y lo que conlleva al enfrentar pérdidas físicas y pérdidas simbólicas (involucradas); la lista es larga...

Una persona a la que se le ha diagnosticado cáncer, involucra:
  • Pérdida del entorno del hogar familiar, al permanecer en un hospital
  • Pérdida de la independencia, el depender de los demás
  • Pérdida de control, al que está confinado a una cama
  • Pérdida de la autonomía
  • Pérdida de las funciones corporales
  • Pérdida de partes del cuerpo
  • Pérdida del placer
  • Pérdida de identidad
  • Pérdida de intimidad
  • Pérdida de esperanza
  • Pérdida de trabajo
  • Pérdida de pasatiempos
  • Pérdida de interacción o contactos sociales
  • Pérdida del amor propio
  • Pérdida, posible, de la movilidad
Consideraciones
  • Cuando pasamos por este tipo de experiencias tenemos que enfrentar también el dolor que estas nos causan. Pero no debemos olvidar que Dios entiende nuestro dolor. 
  • Nuestra parte es enfrentar la pena y hacer los cambios necesarios para que podamos vivir con la pérdida. Esto es, reconocer y comprender la pérdida. De tal manera que podamos reflejar esos cambios debido a la pérdida. 
  • Y entonces continuar la vida funcional sin lo que fue aquello que perdimos (una relación, un familiar, un empleo, etc.).
  • Es vital contar con el apoyo, consuelo y ayuda de otras personas durante la pérdida. 
  • Debe evitarse el aislamiento, porque este puede ser fatal. 
  • Existen mecanismos de defensa frente al dolor: la negación, la racionalización, la idealización, la reacción, y la regresión. 
  • El tiempo normal para la recuperación de la pérdida es de 12 a 18 meses, aunque durante ese periodo hay altas y bajas en cuanto a la intensidad del dolor. 
  • Hacerles ver esto a las personas que sufren una pérdida les puede alentar a superar poco a poco la pena y el dolor.

Adaptarnos a la pérdida
  • Luego, viene la etapa en que debemos adaptarnos a la separación y al vacío dejado por la pérdida y aprender a funcionar con esa pérdida. 
  • Ayuda al respecto, el ser realistas en cuanto a la pérdida, y analizar las cosas positivas y las negativas para enfrentar la vida con nuevas expectativas.
  • Es necesario el adiós cuando pasamos por una pérdida. 
  • Enfrentar el funeral es una forma de reconocimiento de que una persona ha partido. 
  • Otro caso puede ser cuando una persona pierde un trabajo y acude al antiguo lugar donde laboraba para decir adiós al edificio. 
  • O un ex adicto cuando escribe una carta de despedida a las drogas, etc.

(Adaptado del libro "Como recuperarse de las pérdidas de la vida", de H. Norman Wright. Editorial Portavoz. USA, 2005.)


lunes, 12 de abril de 2010

Las Pérdidas de la Vida












Adaptado  del libro "Cómo recuperarse de las pérdidas de la vida", de H. Norman Wright/ (Primera de dos partes).

Cómo recuperarse de las pérdidas de la vida

El daño emocional

Las pérdidas significativas nos acompañan a lo largo de nuestra vida y el dolor que experimentamos nos marca para siempre. Pero, como dice H. Norman Wright  ("Cómo recuperarse de las pérdidas de la vida"), no siempre estamos conscientes de esas pérdidas. Consideremos que esas experiencias son las más difíciles de superar por el daño emocional que involucra el pasar por ellas. 

El rechazo en la infancia

Al pasar experiencias de dolor de pérdida en los años de infancia, se tiene la idea de porque se es niño se está menos vulnerable al dolor de las pérdida. Cuando en realidad es todo lo contrario, pues los niños son afectados en sus primeros años de vida y las consecuencias se reflejan en los años de adulto. Se torna tan difícil su situación por la predisposición a la depresión en esos años posteriores. Ya que, "los niños no tienen los mecanismos de soportar y de defensa que tienen los adultos". Sobre todo en el caso del rechazo, la cual es una pérdida muy difícil de manejar en los niños.


Creciendo a través de las pérdidas

Es muy importante la manera en que debemos tratar las pérdidas. Esto debe de hacerse aislando cada pérdida y no tratar de "componer" nuestras pérdidas, sino separarlas y resolver la situación que nos embarga. Ante ese panorama la vida es una mezcla de pérdidas y ganancias, pérdida y adquisición. Al analizar las etapas de desarrollo nos vamos dando cuenta de que crecemos luego de una pérdida y así, cada vez, vamos avanzando en la vida. 

La madurez como personas
Todo cambio circunstancial que nos llega a provocar inquietud, desasosiego y molestia en nuestra vida produce pérdidas. Algunas pérdidas son evidentes, otras no tan obvias y no las identificamos como tales, a que no les dedicamos tiempo. Desde una perspectiva positiva nuestra vida se va formando en madurez luego de cada pérdida que enfrentamos.

La vejez
  • Son pérdidas, aquellas que tienen que ver con el proceso de envejecer, o lo que tiene que ver con el mercado laboral, o tal vez el no lograr un aumento, o estar en un trabajo no deseado. 
  • También se hacen manifiestas las pérdidas físicas, el deterioro biológico; vemos que físicamente somos más vulnerables. 
  • Con el envejecimiento nos enfrentamos a más perdidas, por ejemplo perder amigos o familiares. 
  • Después de la vida media se nos acumulan las pérdidas y estas nos llegan con más frecuencia.

La ganancia del envejecimiento

Ante todas las situaciones de pérdidas debemos poder tener la decisión de enfrentarlas y así lograr transformarlas en ganancias. Daniel B. Kaplan de la Universidad Adelphi en Nueva York, dice que "... los adultos mayores son más felices y están menos estresados que los adultos jóvenes y de mediana edad". Acerca de la ganancia del envejecimiento, el punto central es resignificar la vejez ya sea para el beneficio propio o colectivo. Lo primero es la aceptación de la vejez, para llegar a entender que existen otras posibilidades de seguir creciendo como personas. (vejezcreativa.com)

Oportunidad de crecimiento

Al respecto, en ese proceso de envejecimiento, nos dice R. Scott Sullender: "... la pérdida de salud en los últimos años de vida, puede ser la oportunidad de crecer hacia un nivel aun más grande de madurez espiritual". 

La vejez y la espiritualidad

A finales del siglo XX la comunidad científica retoma el enfoque de la espiritualidad, una importante dimensión humana, como parte de las misiones originales de la psicología. En una encuesta, el 76% de los entrevistados declaró que su fe se había vuelto más significativa ahora que rebasaban los 60 años(https://www.sciencedirect.com/)
Asimilarlo de esta manera nos prepara para enfrentar esas pérdidas que son tan vitales.


Sabiduría

Eclesiastés 12:1-8