Por qué somos como somos
Ya con todos los factores que hemos considerado acerca de nuestro comportamiento podemos entender bastante bien por qué somos como somos, y todo ello nos lleva a reflexionar en la complejidad de la conducta humana y lo difícil de entender al ser humano.
En el proceso de la vida van surgiendo a la vez otros indicadores de nuestro comportamiento. De manera importante también deja huella en nuestra personalidad lo que es nuestra motivación.
Motivación
Podríamos decir que la motivación es un impulso que nos permite mantener una cierta continuidad en la acción que nos acerca a la consecución de un objetivo y que una vez logrado, saciará una necesidad. Hay varios tipos de motivación, por ejemplo, hay motivación interna (espontánea) o externa (inducida), positiva (intrínseca o extrínseca) o negativa (castigos, amenazas). (Tipos de motivación. monografías.com)
Cuál sea nuestra motivación en la vida define nuestros logros o fracasos. Si al emprender tal o cual tarea, trabajo, responsabilidad, o encomienda tengo una verdadera motivación que me impulsa a su realización, todo lo que haga reflejará el grado de esa motivación intrínseca. Por el contrario, si al querer lograr algo carezco de suficiente incentivo motivacional, los resultados se obtendrán con cierto demérito, o no se alcanzarán en lo absoluto.
En el desarrollo de nuestras actividades cotidianas, la influencia de nuestras motivaciones personales se habrán de manifestar revelando rasgos importantes de nuestra personalidad.
Actitud mental
En este apartado no debemos considerar únicamente el enfoque psicológico, pues también es importante el aspecto espiritual. Mente y espíritu no pueden desligarse. «Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas» Marcos 12:30.
Una sana actitud mental revela también una sana actitud espiritual. Habla de una sanidad interior. No solo nuestro cuerpo requiere de salud, pero nuestro interior debe también estar sano.
Cuando hablamos de una sanidad interior, hablamos de la salud del alma. En pleno siglo XXI, hoy más que nunca, la actitud mental tiene mucho que ver con la forma en que nos comportamos.
Consideremos sobre todo los desórdenes emocionales que están a la orden del día, ansiedad, miedos, fobias, estrés y depresión, factores desencadenantes de múltiples desajustes en la esfera (definida por la OMS) biopsicosocial y espiritual del individuo. Observándose los efectos directos en la conducta del individuo, en sus emociones, afectando también su salud física y mental, así como su entorno familiar, laboral y social.
Esta actitud mental -y espiritual, es también formativa de nuestra personalidad desde los primeros años de crecimiento.
Vivir la vida a plenitud tiene que ver mucho con la actitud mental que nos impulsa. Una actitud mental positiva revela una estabilidad emocional y espiritual que incide de manera importante en nuestro comportamiento, revelando la calidad de nuestro ser interior.
La actitud mental tiene que ver también con el grado de autoestima que poseemos. Al respecto la reflexión de San Pablo me parece oportuna: «… ninguno tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno» Romanos 12:3.
La actitud mental tiene sus repercusiones en todos los ámbitos de nuestra vida.
Libro recomendado: Cambios que sanan. Dr. Henry cloud. Ed. Vida. 2003.




