lunes, 10 de septiembre de 2012

CONSEJERÍA PARA LA VEJEZ



                                                                          NOSOTROS

Nosotros, los que hemos acumulado los años paso a paso, somos el mismo corazón que descubrió la vida desde los tiempos previos de nuestra juventud. Somos los que llevamos cargado el corazón de sueños procreados con el elíxir de la pasión primera, y aún no desmayamos.

Nosotros, seguimos inventando fantasías de grandezas, esperando realizar el sueño que motiva nuestra vida, la razón de existir; y la consabida presencia del sentir que nunca viaja solo sino tomado de la mano del ser amado nuestro.

Nosotros, logramos hallar sentido a nuestras vidas. Que no se puede saborear la misma vida si no encuentras con quien compartir las alegrías, los miedos, las ilusiones, las penosas frustraciones, y el amor que sustituye todo el sentir negativo de la vida para abrazar al ser que decidiste amar.

Nosotros, queremos que el mundo se transforme con actos responsables, con actitudes férreas para lograr los tiempos del mañana, donde ellos, nuestros hijos, emprendan la carrera trotando libres y autónomos, inventando sus sueños y rescatando dolores y amarguras sin errores fallidos ni las guerras cansinas que el hombre malo inventa.

Nosotros, tomamos de la mano la esperanza para vencer a la desesperanza y darle vigor a nuestro espíritu. No tememos la muerte, esta es la que marca nuestro paso en la vida y nos conduce al cielo donde aspiramos la paz tan esperada.

Nosotros, mantenemos la fe en quien sabe extender la mano y rescatar las vidas suprimidas por el error humano. Nuestra fe en Dios permanece firme, y hasta el último aliento, para extender la mirada en otro plano de la vida, la verdadera vida; la otra vida que desde ya disfrutamos poseer.

Nosotros, hemos entresacado lo mejor de la vida para plasmar en nuestros hijos y nietos, la fe que traslada los montes, la mejor actitud, el mejor pensamiento y el más grande anhelo: amar al prójimo, para imitar a Aquel que nos amó primero.

J. Constantino T.

martes, 10 de julio de 2012

CONSEJERÍA PARA CRISTIANOS


Por falta de intimidad

La causa de que muchos creyentes se sienten debilitados y decepcionados de la vida cristiana, -y por consecuencia, decepcionados de sus propias vidas, decepcionados de sus trabajos, de sus matrimonios, de sus relaciones- ,  no es otra cosa más que falta de intimidad con Dios. Y lo que sucede es que el creyente no se da cuenta cómo poco a poco el camino que está tomando le está apartando de Dios, porque ya no procura estar en intimidad con Dios.

“El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable.” Pr.28.9

Cuando se aparta el oído, se deja de escuchar. En el caso de la oración, apartar el oído da como resultado alejarnos de esa intimidad con Dios. Significa dejar de escuchar la voz de Dios. La oración es intimidad con Dios, igual como es la comunicación en la relación matrimonial.

En el matrimonio esa plática en la intimidad permite que los dos lleguen a conocerse de manera más profunda, además de la relación conyugal, en otros niveles de privacidad o de manera reservada que solo compete a ellos dos.

La palabra “intimidad” nos da idea de que lo que hacemos es con carácter privado o reservado.

intimidad - Carácter privado o reservado.
La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto. Salmos 25:14

Dijimos que el creyente no se da cuenta como poco a poco el camino que está tomando le está apartando de Dios, porque ya no procura estar en intimidad con Dios. ¿Qué procura entonces?, procura otras cosas, aparta el oído, hay influencia de los enemigos, y no hay una visión clara de la vida (desde la correspondiente perspectiva de Dios).

¿Qué es lo que nos hace como creyentes apartar el oído? Por un lado, los enemigos internos (los propios) y por otro lado los enemigos externos (los de afuera):

Enemigos internos de la intimidad:
·         Egoísmo (el procurar otras cosas: mis cosas. Nadie entra ahí…)
·         Falta de límites (hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero…)
·         Falta de compromiso-responsabilidad (no hay una visión…)
·         Desapego del orden bíblico (“…apartar el oído para no  r la ley”. Salmo 28:9)
·         Conformismo (pasividad…)
·         Falta de demostración de amor (el sacrificio, el poner la otra mejilla…)
·         Falta de prioridades (qué es primero…)

Enemigos externos de la intimidad: 1 Juan 2:16
·         Los medios de comunicación (su perniciosa influencia que esclaviza, una vida virtual que no es real, el “texting”, con riesgo hasta de muerte, suicidio… ¡en vivo!)
·         Amistades-Relaciones peligrosas (que influyen con una visión distorsionada…)
·         Exceso de trabajo (falta de tiempo con la familia… por la adicción…)
·         Presiones sociales (no saber decir que no… la presión de los amigos…)
·         Una doble moral (el atractivo del mundo… permisivismo… “si otros lo hacen…”)

El resultado
Estos enemigos internos y externos inciden hasta lograr deshacer esa intimidad con Dios. Por consecuencia, nos evitan el consagrar nuestra vida a Dios y, por supuesto caminar en santidad. Lo que significa que nuestra fidelidad a Dios se quebranta. Y así, somos debilitados, nos decepcionamos de la vida, de todo. Nada nos motiva, pues hemos perdido intimidad con Dios.

Conviene un análisis personal a partir de los siguientes cuestionamientos: ¿En qué caminos andas…? ¿Con quién andas…? ¿Qué tan fiel eres… a Dios, y a ti mismo…? ¿Cuánto le amas…? ¿Cuáles son tus prioridades acerca de las influencias externas…? ¿Qué tanto influyen en ti…?

martes, 19 de junio de 2012

CONSEJERÍA ACERCA DE EL MORIR










La posibilidad de morir
    “¿Sinceramente, hoy al levantarse por la mañana, quién de ustedes pensó en la posibilidad de morir…?” 

Nadie, o casi nadie piensa en la posibilidad de su muerte. Se puede pensar en que alguien probablemente vaya a morir, pero no se piensa que eso pueda suceder a la persona en cuestión.

Morir es parte de la vida
La mayoría de las personas prefieren evitar aquellas conversaciones que giran en torno al tema de la muerte. Prefieren cambiar el tema de la conversación pues se sienten vulnerables, incapaces de reflexionar acerca de lo que implica el morir, e incluso son presa del miedo, se comienzan a inquietar pues se sienten incómodas y mejor prefieren retirarse de aquella plática. Para estas personas hablar de la muerte no es algo agradable. Lo cierto es que el morir es parte de la vida.

Somos seres finitos
Recuerdo aun la primera lección de Biología: “todo ser vivo nace, crece, se reproduce y muere”, aprender esto es elemental cuando estudiamos a los organismos vivos. El estudio de las ciencias naturales todavía mantiene vigente dicho enunciado, y es algo que deberíamos tener muy presente durante nuestro diario vivir: nacemos, pero un día hemos de morir (Ec. 3.2). 

Si pudiéramos mantener la perspectiva de lo finito, podríamos reconocer nuestras propias limitaciones en una realidad que nos concierne desde el punto de vista humano. El ser humano es un ser finito.

El proceso final de la vida
Entendemos que Dios le ha dado al hombre el sentido de eternidad con referencia a lo espiritual, pero en cuanto a lo terrenal es finito, está limitado, tiene un fin (Job 14.1,5). La muerte no tiene por qué ser inaceptable. Como creyentes sabemos que es solo el siguiente paso hacia la eternidad.

Deberíamos considerar el estar preparados para ese momento en el proceso final de la vida.

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Libros recomendados:
Curso Fundamental de Tanatología. Dr. L. Alfonso Reyes Zubiría. México.1991.
El arte del buen morir. Joyce Cope de Wyatt. Ed. Mundo Hispano. EE. UU. 2005.
Aprender de la pérdida. R. A. Neimeyer. Una guía para afrontar el duelo. Editorial Paidós, Barcelona. 2002.
Expedientes del DolorJuan Constantino. (Poesía tanatológica). Amazon. EE.UU. 2017.

miércoles, 23 de mayo de 2012

CONSEJERIA PARA EL MAESTRO CRISTIANO

Un ministerio necesario


"No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús." Fil. 3:12
 Podemos decir con certeza que el maestro cristiano está consciente de sus deficiencias, consciente de que todavía le falta mucho por conocer de Dios y su Palabra. Es una realidad, lo digo por mi propia experiencia, y puedo añadir algo más: que una vida no es suficiente para conocer todo lo que Dios nos revela en su Palabra. Por eso dice San Pablo “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto…” Reconociendo que le faltaba todavía mucho del conocimiento y de la sabiduría de Dios. Consideremos los siguientes factores para entender el ministerio del maestro cristiano.

LOS LABIOS DEL MAESTRO
Si hay una vida que ha dejado tanto impacto entre quienes le rodean, esta es la vida de Jesús, el Maestro, porque sus labios hablaron la verdad. Por lo mismo, podemos confiar en El. El dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Jn.14:6. Si queremos conocer la verdad, necesitamos conocer a Jesús. Y ¿Cómo conoceremos a Jesús? A través de la enseñanza que nos revela la verdad. Muchos al alejarse de Dios, no saben lo que han desechado. ¿Por qué no lo saben? Porque no quisieron aprender, porque no se dejaron enseñar, porque se creyeron más inteligentes que el maestro, que el pastor, que el evangelista. Menospreciaron la verdad de Dios. Pero aunque haya quienes menosprecien a Dios y su Palabra, el maestro debe enseñar la verdad. Jesús se identificaba por eso: Mt.22:16.

LA PERSONALIDAD DEL MAESTRO*
La personalidad del maestro está siempre en desarrollo:
a. Físico: El buen maestro se empeñara por tener buena presentación, tener hasta lo posible buena salud, estar descansado, tener energía y vigor, usar una voz agradable ante la clase.
b. Mente: El buen maestro tendrá interés constante en mejorar sus conocimientos, en saber los acontecimientos en el mundo actual y la situación de sus alumnos, procurará pensar lógicamente y juzgar bien, sin prejuicios, podrá decidir, no será vacilante, siempre mirará hacia el futuro, haciendo planes, proyectando actividades.
c. Social: Tiene que ver con la manera en que se desenvuelve, cómo se relaciona. El buen maestro será optimista, tendrá simpatía y cultura, será paciente y tolerante, será entusiasta, más que todo será sincero y digno de confianza.
 d. Ética: El buen maestro tendrá una vida moral intachable, presentará ante otras personas normas morales altas, será leal a su iglesia, tendrá un sentido de dignidad propia y de justicia. e. Espiritual: El buen maestro hace una entrega completa de su corazón y vida a Dios, y tendrá el concepto de que su trabajo como maestro es una misión divina; un llamamiento especial, un llamado a servir. Para edificar el cuerpo de Cristo. Ef.4:11,12.

LAS ACCIONES DEL MAESTRO
El ministerio del maestro cristiano se refleja en sus acciones, lo que hace:
• El maestro consagrado refleja la presencia y guía de Dios en su vida diaria.
• Su vida indica que depende de Dios. De su voluntad.
• Habla de su fe en Cristo.
• Ama a Dios y ama a sus alumnos.
• Ora sin cesar.
• Tiene disposición de trabajar, de dar de su tiempo y esfuerzos, sin esperar recompensa, sin reconocimientos.
• Tiene convicciones bíblicas y doctrinales firmes.
• Se capacita y actualiza continuamente.
• Se esfuerza constantemente como cristiano.

*Fuente: El maestro cristiano (Ministerio Un Nuevo Pacto)

lunes, 23 de abril de 2012

CONSEJERÍA ANTE LA ENFERMEDAD Y MUERTE







Ante el morir: temor o ignorancia
Es raro, pero hay gente que no sabe nada acerca de la muerte, nunca lo hubiera pensado. En cierta ocasión, una persona comentó que su padre tenía cinco años de haber muerto, y aun después de ese tiempo, todavía no se sentía capaz de superarlo. Al preguntarle si acaso le habían hablado acerca de la muerte en su infancia, dijo que nunca nadie le había dicho nada sobre el tema. 

Un proceso
Por otro lado, algunas personas evitan hablar de la muerte y cuando se toca el tema inmediatamente tratan de cambiar el giro de la conversación; se sienten intimidados, temerosos, vulnerables. Pero, lo admitamos o no, la muerte forma parte del proceso al final de la vida.

Enfermedad y muerte
Pensemos  lo siguiente: si no nos enfermáramos entonces ¿de qué moriríamos? Aunque hay gente que vive muchos años sin padecer una enfermedad que le lleve a la muerte. Igual la gente se muere por accidentes, o de maneras raras que no alcanzamos a entender, lo cierto es que la gran mayoría muere como resultado de una enfermedad.

Si no muriéramos, estaría la tierra poblada de gente con muy avanzada edad, que esta vida sería un caos y no querríamos vivir en tal situación en este planeta. ¡Imaginemos la vida sin muerte!

Derecho primario y fundamental
Con respecto a la muerte, consideremos las siguientes palabras:
El objetivo principal de la Tanatología es ayudar al hombre en aquello a lo que tiene como derecho primario y fundamental: a morir con dignidad, plena aceptación y total paz; por lo que también es el ayudar a los familiares del enfermo terminal a que vivan plenamente y se preparen a la muerte del ser querido; y a quienes ya la sufren a que elaboren su duelo en el menor tiempo y con el menor dolor posibles. (Dr. Alfonso Reyes Zubiría)



Libros recomendados:
Curso Fundamental de Tanatología. Dr. L. Alfonso Reyes Zubiría. México.1991.
El arte del buen morir. Joyce Cope de Wyatt. Ed. Mundo Hispano. EE. UU. 2005.
Aprender de la pérdida. R. A. Neimeyer. Una guía para afrontar el duelo. Editorial Paidós, Barcelona. 2002.
Expedientes del DolorJuan Constantino. (Poesía tanatológica). Amazon. EE.UU. 2017.
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jueves, 12 de abril de 2012

LA CONSEJERÍA Y EL PERDÓN

El hombre y sus conflictos es la historia de una humanidad caída. 

En el razonamiento de Pablo queda muy claro la batalla de todo hombre: “Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros” (Ro.7.23). Es el conflicto permanente, y es la necesidad permanente de sofocar la angustia de pecar. Que no hay paz en el corazón del hombre en tanto vaya en busca del perdón divino. 

Perdón, palabra sanadora. 

Es el perdón el acto que ha de redimir las conciencias caídas. Se requiere el perdón para la eficacia de la consejería. No hay avance si no se experimenta el perdón. El perdón del sí mismo, el perdón de mi próximo, el perdón entre dos; el perdón que haga caer los obstáculos que impiden la sanidad interior, la redención, el avance en la resolución del conflicto, cualquiera que este sea. 

No en vano fue el perdón la prueba máxima del Redentor para librarnos del conflicto existencial (¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?) que conlleva a la muerte espiritual. Sin Dios hay muerte eterna, sin Dios no hay esperanza, sin Dios la vida no tiene sentido. 

¿Cómo iniciar el proceso de la consejería? 

Ante todo se necesita la voluntad de querer resolver el conflicto, esa decisión para confrontar el problema, asumir la propia responsabilidad y tomar el compromiso de avanzar paso a paso en el proceso de la sanidad. 

Al tomar conciencia de la tarea a realizar, el aconsejado podrá avanzar en su propia solución si parte del correspondiente reconocimiento de ser parte involucrada en el conflicto, aceptando su error, o pecado, y deseando corregir la falta. 

No puede haber sanidad si no hay perdón. No puede haber solución si no hay compromiso. 

En ese proceso de sanidad el consejero participa como guía en la solución del conflicto acompañando al aconsejado paso a paso, alentando el avance, enfrentando los altibajos, sugiriendo acciones que permitan reaccionar ante el problema. 

En todo esto, permitiendo que actúe el Espíritu Santo, limpiando las conciencias, dando directrices, alentando en la prueba y fortaleciendo para avanzar con esperanza.

 ________________________________________ Bibliografía recomendada: Consejería Bíblica. John MacArthur. Ed. Grupo Nelson. USA. 



miércoles, 14 de marzo de 2012

CONSEJERÍA ANTE EL SUFRIMIENTO y DOLOR









Experiencias diferentes
El dolor y el sufrimiento en el proceso final de la vida siempre están presentes. Es el cuerpo el que experimenta el dolor, pero es el ser humano el que lo sufre.
  • El sufrimiento es subjetivo
  • personal
  • tiene relación con el pasado de la persona
  • con su cultura
  • con sus vínculos afectivos
  • sus roles 
  • sus necesidades
  • su cuerpo
  • sus emociones 
  • su vida secreta y 
  • su futuro
Todas estas áreas son susceptibles de ser lesionadas, de sufrir pérdidas y de ocasionar sufrimiento. 


El sufrimiento
Las heridas a la integridad personal se expresan a través de los afectos: 
  • tristeza 
  • rabia 
  • soledad
  • depresión
  • aflicción
  • infelicidad 
  • aislamiento
Pero estos afectos no son la herida en sí, sino su manifestación. La única forma de conocer qué causa el sufrimiento, es preguntárselo a quien lo sufre y solo entonces se puede establecer una relación más completa, integral y personalizada.

Los profesionales de la salud
Así, pues, los médicos y en general los profesionales de la salud tienen la obligación moral y profesional de ampliar su óptica del paciente, ver más allá de la sola enfermedad y, descubriendo el sufrimiento, de ubicar en lo posible su fuente y emplear todos los medios proporcionados disponibles para permitirle al paciente el alivio que él desee. 

El paciente terminal
En el caso del paciente terminal, permitirle el alivio para que pueda morir dignamente
  • asistido 
  • aliviado 
  • acompañado
  • informado y 
  • no agobiado por su agonía desatendida

Aliviar el sufrimiento
Lamentablemente, algún sufrimiento a la hora de morir es inevitable y hay que vivirlo, ya que no podemos concebir la muerte en forma romántica e idealizada, pero su alivio en lo posible es un acto moral de respeto por la dignidad humana.

La etapa al final de la vida
Se debe estar preparado para sobrellevar lo que puede ocurrir a medida que se acerca el final de la vida. Este puede ser el momento de concentrarse en cuestiones...
  • físicas
  • espirituales 
  • emocionales y 
  • familiares

Qué esperar
Los pacientes y sus familiares a menudo tienen preguntas sobre qué podría ocurrir durante la última etapa de la vida. Comprender qué puede esperar, tanto en el aspecto físico como en el emocional, puede ayudarle a vivir más plenamente. (American Cancer Society) 

Ante el dolor de la muerte
La labor del consejero tanatólogo es necesaria tanto para el enfermo terminal como para los familiares. Se trata de  acompañarles, orientando a ambos, en todos los aspectos que se presenten en el momento final del proceso de la vida. Al mismo tiempo, proveer el apoyo espiritual que les ayude a enfrentar esos difíciles momentos.



(Fuente: Muerte y Calidad de Vida. Ana Méndez Marino. La Habana, Cuba.)

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:
Curso Fundamental de Tanatología. Dr. L. Alfonso Reyes Zubiría. México.1991.
El arte del buen morir. Joyce Cope de Wyatt. Ed. Mundo Hispano. EE. UU. 2005.
Aprender de la pérdida. R. A. Neimeyer. Una guía para afrontar el duelo. Editorial Paidós, Barcelona. 2002.
Expedientes del DolorJuan Constantino. (Poesía tanatológica). Amazon. EE.UU. 2017.
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