domingo, 17 de mayo de 2020

PANDEMIA: ESPERANZA Y FE


CORONAVIRUS: REACCIONES ANTE LA ENFERMEDAD COVID-19
Tiempos de pandemia
 San Francisco de Sales nos habla sobre la ansiedad - Distrito de ...

Miedo y preocupación
De las primeras reacciones al darnos cuenta de la gravedad de COVID-19 ha sido el miedo. Sobre todo al enterarnos del pronunciamiento por parte de la Organización Mundial de la Salud de lo que era inminente: la declaración de pandemia, debido el alcance global de la infección. Miedo y preocupación por nuestro propio estado de salud y por el de nuestros seres queridos. Quizá más preocupación ante el hecho de no saber cómo afrontar tal riesgo. O la incertidumbre acerca del alcance real de la transmisión del contagio de COVID-19.

Ansiedad y estrés
La ansiedad elevada genera estrés. Ansiedad derivada de la saturación de malas noticias. Ansiedad por la impotencia ante la gravedad de la pandemia. Ansiedad que altera la conducta habitual, el sueño, los hábitos alimenticios, y que limita la capacidad de relacionarse en el espacio confinado. Todos estos factores no son fácil de abordar y solucionar cuando el aislamiento limita al ser humano.


La guía “Hacer frente al estrés durante la pandemia del coronavirus (COVID-19)” del Group Health Cooperative anota lo siguiente:


El brote del coronavirus (COVID-19) puede ser estresante para las personas y las comunidades. El miedo y la ansiedad por una enfermedad pueden ser abrumadores y causar emociones fuertes en adultos y niños. Cada persona reacciona de manera diferente a situaciones estresantes. El impacto emocional de una emergencia en una persona puede depender de las características y experiencias de la persona, las circunstancias sociales y económicas personales y de la comunidad, y así como de la disponibilidad de recursos locales. Las personas pueden sentirse más angustiadas si ven imágenes que se repiten o escuchan informes repetidamente acerca del brote en los medios de comunicación. https://ghcscw.com/SiteCollectionDocuments/COVID19_Coping_With_Stress_FAQ_Spanish.pdf

Suicidio por coronavirus
Cuando el miedo es de tal magnitud se corre también el riesgo de actuar de maneras equivocadas, hasta llegar incluso al suicidio. Diferentes medios lo han publicado*: un médico en Paris, una persona en Chiapas, una pareja en Illinois, una doctora en N.Y., una enfermera en Italia, y recientemente en Turquía un futbolista asesina a su hijo.

La esperanza hace la diferencia
Ante el miedo, la ansiedad y la angustia debido a un panorama tan desalentador hay algo que, de manera sobresaliente, nos puede ayudar: tener esperanzaSin esperanza no hay un presente que podamos cimentar ni un mañana que podamos construir. La esperanza nos hace tener fe y el ánimo necesarios para seguir avanzando a pesar de las adversidades. No olvidemos que la esperanza es la que nos mueve cada día, tanto en nuestros anhelos por lograr tener éxito en nuestras actividades de rutina; así como a esperar que el futuro próximo nos sea más que favorable. La esperanza está a nuestro alrededor.

No solo los seres humanos aspiramos a un estado de perfección, pero la creación misma también lo espera. Hoy, la humanidad ha detenido su acelerada marcha cotidiana a causa de la pandemia (se han detenido las máquinas y sus operadores), por lo tanto, el mundo tiene tiempo de recapacitar y retomar el camino de la esperanza.


Esperanza ante el dolor
Con esperanza podemos superar también el dolor, reconocido o no, que nos causa la visión de un mundo diferente. El dolor inexpresivo. El dolor que no se pregona, pero que se anida en nuestro ser. Dolor por el cambio tan drástico de la vida a la que nos habíamos acostumbrado; una vida confortable y llena de rutinas. Una vida apegada a lo material. Por consecuencia, dolor ante el desastre de una economía, que estaba, en cierta manera controlada. Y el dolor ante el distanciamiento de una humanidad llena de incertidumbre, con preguntas acalladas desde nuestro interior. Tanta desesperanza puede hacernos una sociedad presa del miedo. 


El valor de la esperanza
Si algún valor ha de ser prominente en estos tiempos de pandemia y post-pandemia, es el valor de la esperanza. Pero no la esperanza por la cual podemos lograr algo en base a nuestro propio esfuerzo, sino la esperanza sobrenatural, la que proviene de lo alto, la esperanza que “… no avergüenza, porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado” Ro.5:5. Retomemos la visión de un nuevo mundo y enfrentemos la vida con ese tipo de esperanza.


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Que el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. Ro. 15:13


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*Medios que han publicado los casos mencionados:

martes, 28 de abril de 2020

PANDEMIA Y LA ORACIÓN


CORONAVIRUS: ¿QUÉ HAREMOS?
Tiempos de pandemia
El Distanciamiento Social Virus - Imagen gratis en Pixabay


Quizá muchos están aletargados, adormecidos, inactivos a pesar del riesgo de la pandemia. Se la viven como un sueño esperando que al despertar todo seguirá igual que antes. Se ha dicho que la nostalgia hace peso a lo largo de este aislamiento social. Ayer, luego de una semana de no salir, encontré mucha gente en la calle y pude percibir como a través del activo transitar por todos lados, queriendo vernos importantes haciendo algo cotidiano (ir al banco donde hay una barrera de distancia desde donde te atienden, o ir al supermercado guardando nuestra distancia por la propia seguridad, u otros en la fila de la ventanilla de una taquería o restaurante…), a pesar de todo, la nube de ansiedad no tiende a desparecer; aunque todos quisiéramos que sí. Nadie lo expresa, pero todos lo están diciendo muy en su interior: “¡Ya es tiempo de volver a la normalidad de antes!”. La nostalgia nos aproxima, aunque el confinamiento nos distancia, mínimo dos metros.

¿Qué haremos?
Debemos despertar: nada habrá de volver a la “normalidad de antes”. ¿Por qué lo digo? Pensemos un poco en lo siguiente:
-Si no ahora, después, habremos de estar conscientes de lo efímero que es la vida. Si no aprendemos esto, quizá no hemos aprovechado un momento real durante este confinamiento.
-Por consecuencia, lo anterior nos ha de llevar a pensar en el destino de esta vida; de tu vida, de mi vida.
-Lo cual nos tiene que hacer reflexionar en si acaso nos hemos interesado en trabajar o forjar lo que queremos que sea un destino para nuestra vida, y la pregunta importante ha de ser: "¿tiene un objetivo mi vida?" 
-A través de todo este ejercicio existencial tendremos la oportunidad de ser transformados, si bien como sociedad, mejor aún: esta es y será nuestra oportunidad de ser transformados individualmente en nuestro interior.

Todo esto quiere decir que, más allá de emocionarnos con el tiempo en que habremos de “volver a la normalidad”, hemos de estar conscientes de aprovechar el tiempo para dejarnos ser transformados en nuestra espiritualidad. La vida no la podemos definir solamente desde una perspectiva material. En el tiempo actual la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) da importancia y trata de atender al ser humano desde una perspectiva biopsicosocial y espiritual:

Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud, en un informe de 1990 sobre cómo abordar el tratamiento del dolor en pacientes con cáncer, recomendaba tener en cuenta las necesidades espirituales de ese tipo de pacientes (OMS, 1990: 51).

P. T. Alpert, en su artículo “Spirituality Goes Beyond Religiosity: A Much Needed Practice in Nursing” (2010), cita diversos estudios que demuestran que las diferentes prácticas espirituales y religiosas (orar, meditar, la vida de fe, etc.) influyen positivamente en la salud de las personas. Algunos ejemplos son estos: la práctica religiosa puede asociarse con la reducción de los síntomas de depresión, ansiedad y estrés (estudio de Ano y Vasconcelles, 2005); la probabilidad de sobrevivir a determinadas enfermedades es un 29% más alta en personas con alguna práctica espiritual habitual (investigación de McCullough, Larson, Hoyt, Koening y Thoresen, 2000); el sistema inmunitario en un grupo de personas con VIH es más fuerte en aquellas con un cuidado espiritual o religioso (estudio de Pargament, McCarthy, Shah, Ano, Tarakeshwar, y Wachholtz, 2004); la práctica de la oración mejora la salud en pacientes con una enfermedad coronaria y ayuda a aumentar los porcentajes de supervivencia en niños con leucemia (estudio de Townsend, Kladder, Ayele, y Mulligan, 2002) (Alpert, 2010, p. 141).  Revista  Iberoamericana  de  Bioética / nº 08 / 01-11 [2018] [ISSN 2529-9573] La espiritualidad en la humanización de la asistencia sanitaria file:///C:/Users/USER/Downloads/8862-Texto%20del%20art%C3%ADculo-20822-1-10-20181022.pdf

Cito lo anterior solo para resaltar la importancia y valor del ser humano. Somos seres espirituales. Lo cual deja en segundo término las cosas materiales para poner en primer lugar el ser en su totalidad.

¿Qué haremos? 
Anhelo que durante y al fin de este confinamiento nuestra salud física esté protegida y en buen estado. A la vez, que aprendamos a lograr la sanidad interior ante el sufrimiento (el duelo ha de cumplir su ciclo) y, que obtengamos la fuerza (resiliencia) en el ámbito personal, familiar o comunitario, que nos impulse a enfrentar los nuevos desafíos post-pandemia en el marco social al cual pertenecemos. 

Lo más importante
Nuestra sociedad crece cuando nosotros crecemos a nivel personal. Pero, el desafío más grande, y de manera individual, será alcanzar un crecimiento espiritual como resultado de haber cambiado nuestra perspectiva de la vida, por el conocimiento de que Dios es quien tiene el control de toda situación y circunstancias en el mundo, hoy y siempre. 
Un puntual análisis de Salmos 62 merece el esfuerzo.

miércoles, 22 de abril de 2020

DUELO: TANATOLOGÍA POEMAS

Expedientes del dolor: 

Una compañía para el viaje



Expedientes del dolor: Una companía para el viaje (Spanish Edition ...

Expedientes del Dolor es un viaje a través de las diversas definiciones del dolor ante las pérdidas de la vida que todos experimentamos. La poesía, en esta jornada del dolor, es el punto de partida para la reflexión y sanidad interior. Poesía que se antoja en cierta manera inconcebible, muchas veces no expresada libremente, sobre todo cuando involucra la perspectiva de Eros y Thánatos como fuerzas que impulsan la continuación de la vida ante el dolor.

Libro : Expedientes Del Dolor: Una Compania Para El Viaje ...



Información bibliográfica


sábado, 18 de abril de 2020

PANDEMIA: EL CICLO DE LA VIDA


CORONAVIRUS: MORIR YA NO ES NOTICIA
Tiempos de pandemia

Esperanza | Indiegogo
El escenario actual de la pandemia, más allá de procurar lograr que estemos libres de contagio -lo cual es apremiante-, hemos de referirnos a la situación que vivimos, como una “crisis económica mundial que es consecuencia directa, precisamente de este confinamiento impuesto para luchar contra la expansión del coronavirus – El gran  confinamiento-, expresado así por la economista jefe del FMI, Gita Gopinath” (ElComercio.com). 

Citando lo anterior, pudiéramos pensar que, al parecer, “morir ya no es noticia…”. Así inicia la primera línea del poema (Constantino, J. Expedientes del dolor. Amazon. 2017) que, sin embargo, nos confronta con la realidad. Una realidad hiriente, que parece inacabable, y que es lamentable, pero que aceptándola nos hace revivir cuando estamos dispuestos a perdonarnos y perdonar a los otros.


Resumen

Morir ya no es noticia
sufrir menos     pero duele perder
acabar el acto de magia
desapareces     no estás más y yo
extraviado
me alejo de todo
como buscándote al final
de un ciclo de lamentos
Alto     Si te extraño me pienso
algún “nosotros” inconcluso
y el olvido sucumbe ante ti
que regresas libre
la magia está completa
siempre he estado solo
nunca en soledad
pero estoy cansado de este
diario intento que murmura
mil perdones
todos expirados

Al fin de cuentas/ lo acepto
morirnos es vivirme
______________________________________


Sin duda, el dolor está vigente. Lo podemos percibir a cada instante en este distanciamiento social donde el afecto se reprime y la nostalgia se instala en el alma. 

Lo cierto es que el sabio dividió la vida en 28 actividades y de esa manera nos hace conscientes de la disponibilidad de cosas que podemos realizar en este ciclo vital. Hoy, lo esencial es aprovechar el tiempo, pues “Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo”, Eclesiastés 3 (NTV).



domingo, 12 de abril de 2020

PANDEMIA: LA PRÁCTICA DE LA ORACIÓN


CORONAVIRUS: ACCIÓN Y ORACIÓN
Tiempos de pandemia
















Es lamentable, muy lamentable, la situación que vivimos hoy. Angustia, dolor, temor, estrés, parece ser el común denominador en una buena parte de la humanidad. No significa que la situación no tenga remedio. Pero, si hay un mensaje que puede ser universal en este día, es este: solo Dios puede librarnos de este mal. Por eso, mucha gente está dispuesta a hacer oración. En una encuesta reciente, el 50% admitió que han orado contra la pandemia del coronavirus.

Por supuesto que hay algo que nosotros podemos hacer además de orar. Esto es, tomar las precauciones que se han establecido para evitar la propagación de la infección. 

Los microbios
Cuando cursé la materia de microbiología, me fascinaba ver las bacterias, fijas o en movimiento, a través del microscopio. Pero también aprendí acerca de las formas o vías de diseminación de los microbios. Al toser, estornudar o simplemente al hablar, las llamadas gotículas son las que permiten que los microbios puedan diseminarse a través del aire. Pero, hay otras formas más pequeñas, las microgotículas, que también se diseminan por la misma vía aérea. Estas son micro partículas que permanecen por más tiempo, hasta horas, en el espacio inmediato; por lo que se requiere una mejor forma de hacer que salgan de esa área. La forma de hacer esto posible es, mantener una corriente de aire que expulse las micro partículas hacia el exterior de una habitación o espacio cerrado.

Medidas necesarias
Puesto que podemos contagiar a otros por medio de esas gotículas u otros nos pueden contagiar a nosotros, es por eso que se hace necesario el uso de cubre-boca. Sin descuidar el lavado de manos de manera constante, y la higiene de superficies que puedan contaminarse. Por ello es importante obedecer las medidas de prevención de contagio infeccioso. Todas estas acciones son necesarias.

No permitamos que el miedo, el estrés ante una situación tan devastadora nos paralice, haciendo que caigamos en impotencia, desesperación, afectándonos emocionalmente – sobre todo por el aislamiento social- y a la vez, afectándonos físicamente, pues el temor, el miedo, la desesperación, la incertidumbre; todos estos factores inhiben nuestro sistema inmunitario –nuestras defensas-, y entonces estaríamos más propensos a un contagio.

Orar
Usted y yo, como muchos otros, estoy seguro de que, además de seguir todas estas recomendaciones -acciones-, no hemos dejado de lado algo muy importante, esto es, la práctica de la oración. Hoy, con mayor énfasis, pidiendo a Dios su misericordia para detener esta pandemia.

La forma sugerida para orar, desde mi perspectiva es, de manera específica ante la necesidad de hoy:
Orar 
-Por el mundo. Pidiendo a Dios ser libres de esta pandemia.
2 -Por cada país, por los presidentes, gobernadores y toda autoridad en cada ciudad. Pidiendo sabiduría para tomar las decisiones en beneficio de la sociedad.
3 -Por los médicos, personal de enfermería, auxiliares de salud, voluntarios y todos los que  están siendo de ayuda en este tiempo de pandemia.
4 -Por los investigadores y científicos que trabajan para encontrar el alivio de la enfermedad.
5 -Por los enfermos que padecen actualmente la enfermedad. Por su sanidad.
6 -Por las familias que están de luto por causa de la pérdida de sus seres queridos. Que encuentren esperanza y consuelo en Dios.
7 -Por nuestras familias. Que podamos permanecer firmes en Dios y que su mano protectora  nos libre de la plaga.
8 -Agradecer a Dios su misericordia pues –quizás algunos no crean- él tiene el control de    todo  lo que sucede en el mundo.
9  -Permitirnos experimentar paz interior. La que solo Dios puede dar.
    -Leer el Salmo 91, como una oración de gratitud y de esperanza para su casa.

SALMO 91:9-11
Porque has puesto a Jehová,
que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocara tu morada.
Pues a sus ángeles mandará
acerca de ti,
Que te guarden en todos tus
caminos.
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 Libro recomendado: 

Expedientes del Dolor. Poemas sobre el Duelo.
Juan Constantino Torres. Amazon. 2017.

facebook: Educacion Para las Relaciones Familiares


domingo, 22 de marzo de 2020

PANDEMIA: SUPERANDO EL DUELO


CORONAVIRUS Y EL DUELO
Tiempos de pandemia

 


La tristeza, esa angustia que marca nuestra vida ante la pérdida de un ser querido nos puede parecer a algunos, un dolor tan profundo -extremadamente profundo- ante lo irremediable.

No es fácil enfrentar el dolor de la muerte de un familiar cuando nos rebasa la impotencia, el agobio, y la desesperanza ante lo imposible de solucionar.  

Etapas del duelo
Hemos aprendido, ante lo inevitable de la muerte, que habremos de pasar un duelo normal: un tiempo de aflicción, dolor, aturdimiento, depresión, incluso momentos en que hemos de expresar ira, culpa. Una escalera de emociones hasta que, gradualmente, esos sentimientos se superan y nos hace posible aceptar la pérdida y poder seguir adelante con la vida.

En la situación que actualmente nos toca vivir, el duelo se complica. 

Hoy, el duelo se complica al no poder despedir a un familiar en la manera cotidiana, a como estamos acostumbrados. Donde podemos rendirle tributo, recordar su memoria, celebrar su vida, y así ir llegando poco a poco a una aceptación ante lo que no podemos cambiar. Hoy, eso no está sucediendo; no se puede.

Leía sobre una familia en España, que perdió a su padre. Estaban devastados, sufriendo, sin poder velarlo, sin poder tener tiempo para siquiera pensar en lo que pudieran hacer y seguir con la rutina; como estamos acostumbrados ante el hecho de la muerte de un ser querido. Todo ello, debido a que su familiar murió a causa de contagio de covid-19.

En estos tiempos, en estos días que nos ha tocado vivir, así se está presentado la situación en los países terriblemente afectados por el coronavirus. Por lo tanto, enfrentar la muerte por causa de esta enfermedad, ha llegado a afectar de tal manera que ni aun el duelo puede ser vivido de manera normal. Esto es, se presenta un duelo complicado. En cierta manera es un duelo difícil de resolver, difícil de superar. 

Superando el duelo
Al afrontar la experiencia del duelo tenemos que superar varias etapas, y no necesariamente en un orden establecido. Conscientes de que cada persona vive su experiencia del duelo de manera distinta y personal, necesitamos superar el dolor considerando lo siguiente:

-Aceptación de lo irremediable. Esto es Aceptación de la pérdida.
-Permitirnos expresar el dolor de la pérdida. Trabajar nuestras emociones.
-Adaptarnos a una nueva realidad donde la persona fallecida ya no está presente.
-Avanzar en el establecimiento de nuevas relaciones.

El mundo ya no es el mismo
Por otro lado, está el duelo que nos involucra a todos, aun si no hemos pasado por la pérdida de un ser querido. Pues, nos invade una profunda tristeza, un dolor acallado cuando somos conscientes de la situación que vivimos; hoy, el mundo ya no es el mismo. 

Una nueva perspectiva
Aceptémoslo, o no, ha cambiado nuestra perspectiva de la vida y ante eso, no podemos quedarnos estáticos. Algo ha de hacernos cambiar en nuestro interior. Nos hemos dado cuenta de que no somos intocables. Hemos de admitir que somos vulnerables, y que la vida es temporal. El mundo puede cambiar en un instante y no podemos evitar ser afectados por las adversidades de la vida. Hoy, estamos vivos… ¿mañana…?


Vivificados por Dios
Salmos 119:25 
25 Abatida hasta el polvo está mi alma;
    Vivifícame según tu palabra
.

En efecto, estamos abatidos, pero a la vez fortalecidos. Solo en Dios podemos ser vivificados. Él es quien nos reanima cuando ya no podemos más, cuando la carga se nos hace pesada y el abatimiento nos agobia. En el tiempo de crisis es Él quien nos anima, nos conforta. Nos hace revivir cuando la cercanía de la muerte nos acecha. 

La fidelidad de Dios 
En Dios tenemos el oportuno socorro (Sal. 121:2; He. 4:16). 
En Dios encontramos abrigo, es nuestro castillo, y es nuestra Esperanza (Sal. 91:1,2). 
Él es nuestro amparo, …estad quietos (Sal. 46:1,10).
Estamos atribulados, más no angustiados (2 Co. 4:8). 
Que nuestra alma no se angustie, esperemos en Dios (Sal 42:11).



Libro recomendado: 
Expedientes del Dolor. Poemas sobre el Duelo.
Juan Constantino Torres. Amazon. 2017.

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domingo, 15 de junio de 2014

¿CÓMO APRENDEMOS A SER PADRES?

Los padres y su tarea

Hoy quiero referirme al varón como padre de familia. Sí, al padre cuyo privilegio de serlo lo pone de relieve como figura importante en el ciclo vital de la familia, debido a la influencia que ejerce en los diferentes aspectos que involucra el desarrollo de los hijos e hijas en su formación como individuos, como personas.

¿Cómo aprendemos a ser padres? ¿Quién nos ensena? ¿A qué escuela hemos de acudir para capacitarnos en esa dura, y a la vez grata, tarea de ser padres?

Muchos de los que tienen esa responsabilidad paternal, y ante la tarea que ello representa, se harán, en determinado momento, esas y otras preguntas similares. Otros, lamentablemente, nunca tendrán la preocupación de hacerse tales cuestionamientos, ya sea por descuido y/o ignorancia.

Lo cierto es que no hay manera de aprender a ser “padres” sino hasta que nos vemos directamente confrontados con el desafío de serlo. Comúnmente, aprendemos a ser padres sobre la marcha, cuando comenzamos a darnos cuenta del tipo de familia que queremos formar. Esto es, cuando tomamos conciencia del privilegio y ardua tarea en la que nos hemos involucrado. Luego, nos comprometemos, con la ayuda de nuestro cónyuge, a hacer lo mejor que podemos para lograr construir el tipo de familia que queremos formar.

Las pautas para la formación de una familia estable contienen en realidad actitudes y decisiones que no son difíciles de comprender. Lo difícil es llevarlas a cabo, ejecutarlas, accionar en pro de un beneficio colectivo, familiar. La mayoría de nosotros conocemos dichas pautas, que en realidad son valores que se enseñan y reafirman a través de la práctica cotidiana, en el diario hacer, y que son las bases para el sano desarrollo familiar.

1.-Aprendemos a ser mejores padres cuando hacemos a un lado el egoísmo. Debemos evitar mostrar desinterés y apatía hacia todo aquello que está relacionado con el desarrollo de nuestros hijos e hijas. Esto quiere decir que habremos de involucrarnos en sus actividades, sus juegos, tareas, proyectos, aun en sus emociones ante las frustraciones y éxitos alcanzados a fin de que ellos se sientan realmente comprendidos y que nos interesan en verdad (hagamos a un lado el mito de “tiempo de calidad”).

2.-Somos mejores padres cuando nos comunicamos asertivamente. Esto es, cuando ejercitamos el diálogo abierto y estamos dispuestos a aprender a escucharlos eligiendo aquellos momentos oportunos para lograr una comunicación efectiva. Hagamos que nuestros hijos e hijas sepan que cuentan con nuestro apoyo en lo que ellos quieran emprender como proyecto de vida.

3.-Los mejores padres son aquellos que demuestran el afecto. En los hogares donde libremente los miembros se demuestran afecto se respira una atmósfera que provee seguridad, protección y cariño. Es esa clase de amor que hace que los hijos e hijas deseen llegar siempre a su hogar y así recibir ese afecto incondicional, espontáneo y sincero que los haga sentir que son comprendidos. Los padres debemos de ser pródigos al momento de demostrar ese amor a nuestros hijos e hijas. Atención padres: dicha demostración de afecto paternal es el factor más importante en la reafirmación de los niños como varones y de las niñas como mujeres en su formación como individuos en su desarrollo biopsicosocial.

4.-Cumplimos mejor nuestra tarea como padres cuando inculcamos valores. No es fácil tomar el desafío de la inculcación de valores que han de conformar la personalidad de nuestros hijos e hijas, pero esto no podemos eludirlo. Sobre todo, darnos cuenta de la importancia de enseñar valores desde la perspectiva de una ética cristiana. Nuestros hijos e hijas deben de saber y experimentar que con Dios es más fácil caminar por la vida. Inculcarles la fe en Dios y animarles en el desafío de un desarrollo espiritual (donde habremos de ser el modelo), es la oportunidad que ellos tendrán para lograr su integridad como personas desde un enfoque biopsicosocial-espiritual (según la OMS, desde la perspectiva del desarrollo integral de cada individuo).

5.-Aprender a ser padres. Muchos consejos para los padres con respecto a su ejercicio los encontramos en los llamados libros de sabiduría: Proverbios y Eclesiastés, en la Biblia. Tomemos el desafío de instruirnos y ser mejores padres. Valoremos la oportunidad y el privilegio que se nos ha conferido para trascender con dignidad habiendo cumplido con nuestra tarea.
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Educación para las Relaciones Familiares, enfoca la temática de lo familiar desde la perspectiva social y espiritual, de manera accesible al público en general y a través de diversos programas educativos por medio de conferencias, talleres, y cursos. El objetivo central es la formación de mejores familias que eleven los valores de nuestra sociedad.

Libros recomendados:
Atrévete a disciplinar. Dr. James Dobson